• Sólo hay algo peor que el corrupto: el regenerador espurio.
  • Bueno, y los jueces vanidosos.
  • La corrupción se combate con el BOE, según la receta del PP.
  • Méndez de Vigo recita el conjunto de leyes y medidas -diez- contra la corrupción.
  • Al parecer, no ha tenido mucho éxito.
  • Pero siempre cizaña para el futuro: felicita a Cifuentes por irse al fiscal.
Consejo de Ministros del viernes 21. El ministro portavoz Íñigo Méndez de Vigo (en la imagen) en la semana de la Operación Lezo se prepara la batería de medidas legales y para legales introducidas en el BOE o similares por el Gobierno de Rajoy durante una legislatura. Soy incapaz de seguirle en la enumeración pero sí cuento una decena de normas legales. El portavoz se siente muy orgulloso de sus hazañas y creo terminado el argumento, cuando la reflexión debería ser: ¿y si han promulgado tanta normativa anticorrupción y los casos de corrupción se multiplican, no estamos hablando de un gran fracaso del Ejecutivo? Y a todo esto, la medida legal anticorrupción más importante, la de la limitación de mandatos, esa ni plantearla. Además, Méndez de Vigo comete un segundo error. Acepta el planteamiento de Cifuentes de que un político debe enviar al fiscal cualquier sospecha. Oiga no. Si alguien estaba haciendo desfalco en el Canal de Isabel II lo primero que tiene que hacer el propio canal es una auditoría. Luego debe obligar al ladrón a que devuelva el dinero. Si se resiste a devolver lo robado, al juzgado con él, y si hubiera asomo de delito entonces sí: al fiscal. Aseguraba Méndez de Vigo que los políticos no son jueces. Pues eso, que no lo sean ni utilicen a los jueces contra sus opositores políticos, sobre todo contra los de su partido. Porque además la justicia es ciega y sorda, y cuando algo entra en sus tripas nadie sabe por dónde va a salir. El derecho, sobre todo el derecho penal, es una bala que una vez disparada ya no se puede detener. Ahora bien, el señor Méndez de Vigo ha apoyado el quehacer de doña Cristina Cifuentes. A partir de ahí, que no nos pase nada. Y luego está la utilización espuria de la corrupción que es tan peligrosa como determinados regeneradores que luchan contra ella. Porque así, en plata, la falta de honradez y el robo al bien común que supone la corrupción le importa un bledo al acusador: al acusador lo único que le interesa es masacrar al contrario. Así que no sé si estamos en la España corrupta o en la España histérica. Me temo que en las dos. Recuerden: sólo hay algo peor que el corrupto: el regenerador espurio. Bueno, y los jueces vanidosos. Eulogio López [email protected]