En Hispanidad recogemos los casos diarios de violencia de los pobres vulnerables: en Pozuelo de Alcorcón, con Carlos, a quien apedreaban sus okupas, en San Sebastián, con desalojo por una pelea que dejó dos heridos, en Cataluña, con un edificio en riesgo de derrumbe por los destrozos causados por los okupas. O en Madrid con amenazas de muerte a la propietaria o con una pelea entre okupas que acabó provocando un incendio en un edificio que terminó derrumbándose. Hasta que llegamos a la cota máxima apalizando a una embarazada, o a una madre y su hijo o, a un concejal en pleno tapiado en el desalojo. La última: los okupas que incendiaron la casa okupada pensando que el propietario les había cortado el suministro o ayer mismo con la agresión a dos periodistas por parte de los okupas de Badalona.

Hoy dos nuevos casos demuestran la 'vulnerabilidad' de estos amables chicos protegidos por el Gobierno. Primero en Madrid, en Arganda del Rey, donde varios agentes de la Guardia Civil accedieron a un local okupado desde hace meses en el centro. Dentro vivían ocho okupas integrantes de la banda juvenil conocida como los Bloods.

El inmueble es una antigua oficina bancaria, los agentes les pidieron que abandonaran voluntariamente el local, ante su negativa, se procedió a la entrada a la fuerza y al desalojo. Las ocho personas fueron detenidas sin oponer resistencia.

La operación fue llevada a cabo de forma conjunta por la Guardia Civil y la Policía Local, quienes han explicado que los okupas atemorizaban a los vecinos de la zona, creando una alarma social por la violencia. Es más, el detonante del desalojo por el robo con violencia de un teléfono móvil de alta gama a un joven en el metro, hecho que facilitó que la jueza autorizara la entrada al local. 

Seguimos con Valladolid, donde un incendio en un bloque de viviendas con ‘okupas’ en el número 6 de la calle Estrella de Valladolid obligó esta mañana a intervenir a varias dotaciones de Bomberos. Cuando los Bomberos llegaron se encontraton el edificio, en estado de abandono, vacío, pero con perros y varias aves abandonadas. 

Según se ha conocido, las llamas calcinaron la cubierta y han provocado daños en el interior de la vivienda. Los agentes tuvieron que trabajar durante dos horas y media para poder parar el incendio, mientras las personas que vivían ahí de okupas huyeron y no se sabe nada de ellas.