Sábado de madrugada: tropas norteamericanas capturan a Nicolás Maduro (ahora, al parecer, ya se le puede llamar tirano) y ponen al régimen chavista contra las cuerdas.

Pues bien, la reacción de los canales de televisión -todavía, el medio informativamente más poderoso- fue lamentable.

Al final, resulta que el malo era Trump y el bueno el tirano Nicolás. Increíble pero cierto. Sólo Telemadrid ofreció algo distinto, mientras 13 TV, de la cadena COPE, se volvió a demostrar informativamente inexistente. 

Resumen. La única alternativa ideológica que existe en el mundo televisivo español ahora mismo es Telemadrid. Pero, claro, sólo se escucha en Madrid. Atresmedia se guió por los mismos tópicos anti-Trump de Tele 5 y de RTVE. Es más, La Sexta lo hizo mucho mejor que su hermana Antena 3 TV. Al menos, informaba sobre los hechos.

La TV es espectáculo, lo sé, pero, ¿acaso es necesario que sus contenidos no pasen más allá del lugar común imperante en cada momento? ¿Los informadores y opinadores (perdón, expertos) pierden su personalidad en cuanto se sitúan ante una cámara?

Porque pareciera que en televisión, tal como ocurre en el panorama político español, que no en la calle, el personal se dividiera en progres de derechas y progres de izquierdas, entre el PP y el PSOE… pero todos de lo más progresistas. O sea, de lo más tontos.