
Conviene leer el comunicado con calma. Brasil, Méxíco, la europea España, además de Colombia, Uruguay y Chile (por cierto, éste con presidente saliente, Gabriel Boric, porque el nuevo presidente, José Antonio Kast, ha aplaudido a Estados Unidos) se han enfrentado a Donald Trump, que ha hecho la maniobra menos cruenta y más arriesgada para acabar con unan tiranía: secuestrar al tirano en su propio palacio presidencial.
Atención: Sánchez vuelve así a la teología de la liberación, con la que los BRICS -China, Rusia e India- se encontrarán muy a gusto, sea desde el agnosticismo, el anti-europeísmo, el ateísmo o el panteísmo. La teología de la liberación da para muchas aberraciones.
Todo ello bajo la insignia del derecho internacional... que ha sustituido al derecho natural, para desgracia del mundo. Porque el derecho natural era objetivo, basado en la ley natural, mientras que el derecho internacional es una cosa distinta... según quien hable.
En el seno de Europa el británico Starmer, el francés Macron, el alemán Merz, la italiana Meloni y el polaco Tusk arrinconan a Pedro Sánchez y, con él, a España
Al mismo tiempo, en el seno de Europa, el británico Starmer, el francés Macron, el alemán Merz, la italiana Meloni y el polaco Tusk arrinconan a Pedro Sánchez y, con él, a España.
Pedro Sánchez, en su egolatría, convierte el defecto en virtud y asegura que Europa se ha vuelto ultra y que solo él puede detener la deriva reaccionaria del continente: ¡Toma ya!

Lo cierto es que Europa anda tan descristianizada y degenerada como España, sobre todo, por la ideología de género, pero, al menos, los mandamases europeos no han perdido el sentido del ridículo: el presidente del Gobierno español, sí.
El error de Trump ha consistido en apartar a Corina y confiar en Delcy. Eso deslegitima la operación. Por de pronto, Edmundo González ha tenido el acierto de condicionar todo proceso de transición a la democracia a la liberación de los presos políticos
Vamos a Venezuela. La operación de Trump ha sido un éxito. Ha logrado, con la mínima pérdida de vidas, secuestrar al tirano y poner a la tiranía contra las cuerdas.
Ahora bien, no se entiende lo que ha hecho luego. Su error ha consistido en apartar a María Corina Machado y confiar en Delcy Rodríguez. Eso deslegitima la operación. La número dos de la dictadura va a acabar con la dictadura.
Un ejemplo: Edmundo González, ganador en las anteriores elecciones, ha tenido el acierto de condicionar todo el proceso de transición a la democracia a la previa liberación de los presos políticos. ¿Lo va a hacer Delcy? Porque si yo fuera un perseguido venezolano, lo primero que haría sería juzgar y encarcelar a Delcy.
Trump ha empezado bien y ahora va mal. Detener al tirano y mantener en pie al régimen por él creado, no parece una buena idea. Es más, ya ha provocado que otros países hispanoamericanos -apoyados por la madre patria, cómo no estando Sánchez en Moncloa- se rebelen contra Estados Unidos, que es tanto como revolverse con las todavías escasas posibilidades de libertad en Venezuela.
En definitiva, apartar a la corajuda Corina y alabar a Sánchez no supone otra cosa que deslegitimar su exitosa acción militar del sábado 3 de enero.










