Lo que el Nuevo Orden Mundial (NOM) llama derecho internacional, no es más que un remedio de la doctrina de la Escuela de Salamanca y, en concreto, del dominico Francisco de Vitoria, quien no habló de derecho internacional sino de derecho natural. 

Como los progres son ateos, tenían que cambiar la ley natural por otra cosa -porque el pensamiento humano es dogmático por naturaleza- y entonces llamaron derecho internacional al derecho natural. 

Mal hecho, porque el derecho natural era objetivo mientras que el llamado derecho internacional, hecho por hombres, no por Dios, tiene tantas modalidades como opiniones. 

Por eso el derecho natural, sirvió al orbe cristiano y durante siglos mientras el derecho internacional ha hecho aguas antes de nacer, se ha convertido en una coña marinera que sólo utilizan los políticos, seres no dotados de especiales luces.

Ahora bien, en su derecho internacional, que lo es por ser natural, Francisco de Vitoria apuntaba a la licitud del tiranicidio. No de forma radical, pero si como posibilidad ética cuando no había otra forma de conseguir justicia más que matando al tirano. Insisto, lo hizo con mucho tiento.

Y ahora en 2026, le ha salido un seguidor, llamado Donald Trump. Veamos: Trump no ha atacado Venezuela, sino que ha secuestrado al tirano venezolano sin dañar a su pueblo (bueno, sí, ha matado a los militares venezolanos que vigilaban a Nicolás Maduro).

Eso es una forma de tiranicidio y yo le aplaudo. Otra cosa, es, como decíamos ayer, que le sobre bravuconería. Ejemplo: ¿a qué viene decir que Estados Unidos va a coordinar la transición a la democracia en Venezuela? Eso es una chorrada, Donald: eso lo tienen que hacer los venezolanos, que, además, son hispanos, ergo saben hacerlo. 

Sí, porque el credo calvinista norteamericano es de suyo racista, como lo era la predestinación del miserable de Calvino, mientras que para la católica España de Isabel I de Castilla, creadora de Hispanoamérica, el hombre posee la libertad de los hijos de Dios, ganada para todos y cada uno de nosotros por Jesucristo en la cruz.

Trump emplea el tiranicidio de Francisco de Vitoria: ¡Bien por Trump!