Ser okupa puede ser un negocio redondo. Por un lado, se han convertido en verdaderos agentes inmobiliarios ilegales, okupan pisos que luego realquilan o venden, ilegalmente, a terceros. Para dar servicio completo, muchos de ellos, una vez han vendido o alquilado, se ofrecen al propietario para echar a los okupas que ellos mismos han metido, todo previo pago. Pero también hacen negocio de otra forma: la extorsión al propietario. Así, okupan una vivienda y piden dinero al propietario para irse, de esta forma no tienen que acumular deuda o esperar a que la Justicia actúe.
El diario Levante pone cifra a esa tarifa okupa en Valencia: "entre 3.000 y 5.000 euros por abandonar la vivienda sin dar problemas". El medio consulta a un inversor en vivienda y fundador de Invernomics Real Estate, que explica que los okupas "cobran por salir entre 3.000 y 5.000 euros les sale rentable porque van de piso en piso. Hay gente que va rotando". Además, recuerda que iniciar el proceso judicial ya cuesta 3.000 euros, por lo que el negocio okupa es redondo, el propietario tiende aceptar, sino tendría o que gastar mucho más dinero por la vía judicial o malvender su propiedad.
Y es que el medio cifra en 800 el número de viviendas okupas en la Comunidad Valenciana que están en venta, es más, las inmobiliarias aseguran que el precio de esas vivienas se ha duplicado, en parte por la crisis de vivienda, y es que este tipo de inmueble, de alto riesgo, es mucho más barato que uno sin okupas. Consultada la fundadora de Recasens Real Estate cuenta un caso concreto: "En la avenida de Francia de València hay uno de 151 metros y tres habitaciones por 369.000 euros". El anuncio especifica que la "desocupación está incluida en el precio".












