
San Isidro Labrador, patrón de Madrid. Tantas fuerzas indepes no sólo en Cataluña y Euskadi, tantos odios a la capital, el centralismo como tabú... y resulta que si se paraliza Madrid el día de su patrón, se paraliza el país entero.
Y es que guste o no, Madrid es el eje de España precisamente porque aquí nadie es extranjero. Emigrante puede, pero extranjero jamás.
Villa y Corte. Por villa aún viste de chulapa. Por Corte, en la actualidad la defensa de la Hispanidad no corre a cargo ni del Jefe del Estado ni del presidente del Gobierno, sino de la presidente de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Por eso, en Moncloa, no soportan a la madrileña, porque se atreve a decir y hacer, más que Feijóo, aquello que ni Pedro Sánchez ni Felipe VI se atreven a hacer o a decir.
Por ejemplo, asegurar, como hizo el jueves en la Asamblea madrileña, tras su viaje a México, que México no existía antes de la llegada de los españoles.
Pregunten a la presidenta mexicana qué hay bajo tierra en la calle Guatemala nº 24 de Ciudad de México.
— Isabel Díaz Ayuso (@IdiazAyuso) May 14, 2026
Y por qué no lo abre al público, cuenta la verdad a su pueblo y se disculpa por tanta mentira. pic.twitter.com/3mwBwcGidp
Lo cual no es más que la verdad. México, como casi toda Hispanoaméricas, era un conjunto de tribus, salvajes, unas más que otras, pero todas en estado de barbarie primitiva, a la que los conquistadores, de la mano de la Iglesia, reforzada por la Corona (la antigua corona de Castilla), civilizaron y evangelizaron.
Patrón de los agricultores: que la economía prime sobre la ecología. Producid más alimentos: sólo así viviremos mejor. Del planeta, nos preocuparemos luego
Madrid es Villa y Corte. Por Villa, sencilla; por Corte, una de las principales capitales europeas. Además, la ciudad más católica de España... en un país con un gobierno cristófobo.
Y San Isidro es el patrón de los agricultores. Uno de eso santos que enseña que la economía debe primar sobre la ecología. Tenemos que producir más alimentos: sólo así viviremos mejor. Del planeta nos preocuparemos luego.
¡Viva San Isidro! ¡Viva Madrid! Sólo Oviedo, mi cuna, puede superarla.










