Pelayo Álvarez-Valdés, 29 años de edad, es hijo de Íñigo Álvarez-Valdés y de Cristina Álvarez, actual presidenta de El Corte Inglés y de la fundación Ramón Areces. Su programa de formación está siendo intenso aunque todavía no ha entrado a trabajar en El Corte Inglés. Lo lleva personalmente su padre, Íñigo Álvarez-Valdés.
Veamos: no hace ni un año que, contra todo pronóstico, Marta Álvarez cedía la Presidencia de El Corte Inglés a su hermana Cristina. Y esto es lo curioso porque hubo un pasajero y tenue alejamiento entre las dos hermanas cuando no se siguió el guión previsto: Cristina sería la presidenta de la Fundación y Marta de la sociedad anónima. De pronto, nos enteramos de que Marta copaba ambos cargos. A cambio, según fuentes de la propia compañía, se acordaba que Pelayo Álvarez-Valdés, el hijo varón de Cristina, sería el sucesor... cuando terminarán sus estudios y su preparación.
Por eso sorprendió tanto que Marta Álvarez, de la noche a la mañana, cediera ambos cargos, fundación y ECI, a su hermana Cristina que hasta un año atrás ni tan siquiera figuraba en la alta dirección. ¿Qué había ocurrido? Pues, sencillamente, que Marta Álvarez había caído en agotamiento. La pugna de un lustro contra el anterior presidente, Dimas Gimeno, en el entorno de IASA, principal accionista de ECI después de la Fundación, fue muy dura: al final, ganaron las dos hermanas, que por distintas vías controlan el 60% de la compañía, pero la batalla tuvo un coste.
En resumen, Cristina Álvarez se convirtió en presidenta de la Fundación Ramón Areces y de El Corte Inglés, con una deuda más llevadera y con el reto de ampliar ventas.
Ahora bien, el inesperado cambio en la cúpula viene acompañado de nuevos problemas: Dimas Gimeno, que ha fracasado con WOW, necesita dinero con urgencia.
Recuerden: los Gimeno Álvarez llegaron a un acuerdo con las hermanas Marta y Cristina sobre la partición de IASA, lo que supuso su salida de El Corte Inglés.
Pero ahora, el anterior presidente de El Corte Inglés asegura que firmó bajo presión -vamos, que andaba canino- y que, por lo tanto, piensa reclamar.
Sinceramente, si firmó libremente es difícil que prospere una reclamación. Ahora bien, no olviden que si Dimas quiere incordiar -y quiere- echará mano -lo va a hacer- de otros accionistas. Al no salir a bolsa la empresa, el precio oficial de las acciones nunca responderá a su valor real. Mismamente, eso piensa la familia Areces que, por otra parte, anda bastante dividida.
Dicho de otro modo: algunos podrían apuntarse a la reclamación de Dimas por vía indirecta.
Por su parte, Cristina -la mujer tranquila, como la conocen en Hermosilla- ha asumido el mando sin prisa pero sin pausa. En principio, no desea ningún experimento corporativo.











