En este 6 de enero, festividad de la Epifanía (en la que se conmemora cuando Sus Majestades los Magos de Oriente adoraron al Niño Jesús y le llevaron oro, incienso y mirra), no sólo se reciben los regalos de los Reyes Magos, sino que se disfruta de un dulce: el roscón, que sigue siendo ‘el rey’ del dulce en este día, frente al panettone. Además, la versión preferida es la que lleva relleno de nata, pero cada vez se va ampliando más el catálogo.

El origen del roscón se remonta a tiempos romanos, a la fiesta de Las Saturnales, donde se hacían unas tortas redondas con higos, dátiles y miel que se repartían entre los trabajadores por el trabajo bien hecho. En el siglo III, se metía un haba seca y al que la encontraba, se le nombraba ‘rey de reyes’ por un corto tiempo e incluso quedaba libre en Las Saturnales. Un siglo después, la Iglesia convirtió esta fiesta en celebraciones cristianas y el roscón quedó un poco olvidado, excepto en Francia. Allí se celebraba Le Roi de Fave (el rey del haba), donde al niño que encontraba el haba le daban regalos, y en el siglo XVIII, con el rey Luis XV, hubo un gran impulso introduciendo una moneda dentro del dulce. Desde el país vecino con su tío, el rey Felipe V (el primero de la dinastía de los Borbón) introdujo la tradición del roscón en España en los banquetes de palacio, pero no caló en la población hasta el último tercio del siglo XIX, cuando la moneda se cambió por una figurita, y se extendió su consumo al día de Reyes. Y en todo esto fue clave la famosa pastelería madrileña La Mallorquina (fundada por los mallorquines Balaguer, Coll y Ripoll), que en 1868 trajo a un pastelero francés, para lanzar el consumo de los famosos gateaux des rois. Ahora, además de la versión clásica sin relleno, se han añadido variedades de relleno: nata, trufa, crema… y hasta pistacho, chocolate Dubái y galleta Lotus.

Por su parte, el panettone también se remonta a tiempos romanos, cuando endulzaban con miel un tipo de pan con levadura. Es cierto que hay muchas leyendas sobre su origen, pero la historia más popular se centra en Italia, en una cena de Navidad que hubo en 1490 en la casa del duque de Milán Ludovico Sforza, cuando al cocinero se le quemó el bizcocho y uno de los sirvientes llamado Toni improvisó un pan dulce con huevos, harina, manteca, cítricos y uvas. El postre tuvo un gran éxito y pasó a llamarse ‘Pan de Toni’. Se convirtió en un bollo navideño, de consistencia esponjosa y en forma de cúpula que, tras hornearse, se enfría boca abajo para no hundirse, y está relleno de pasas y frutas confitadas. Su gran expansión se dio en el siglo XX, cuando comenzó a fabricarse de forma industrial y también a internacionalizarse. En España, al clásico panettone relleno de pasas y frutas confitadas se han ido añadiendo variedades, como la de relleno de pepitas de chocolate o la de baño de chocolate blanco.

Cabe tener en cuenta que turrones, polvorones, roscones y panettones ya representan uno de cada cuatro euros del gasto total en productos navideños, como refleja un informe de Worldpanel by Numerator. El 73% de los españoles se decanta por el tradicional roscón, ya sea con o sin relleno, según una encuesta de Carrefour. Y precisamente, el elaborado por esta cadena de distribución francesa que va relleno de nata se ha coronado como el mejor de los supermercados en el estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), por delante de los de El Corte Inglés, Lidl, Eroski, Dia, Ahorramas, Mercadona, Froiz, Alcampo y BM (del que acaba de salir el fondo francés PAI Partners... y el control ha pasado a manos vascas). Eso sí, el panettone ya se ha convertido en un producto habitual en las sobremesas navideñas para el 90% de los consumidores.... pero sin desbancar al roscón. 

La Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería (ASEMAC) calcula que se consumirán 30 millones de roscones, manteniéndose estable respecto al año pasado, a pesar de que su precio será superior. Por ejemplo, se ha encarecido entre una media de 6,8% en las grandes cadenas de distribución y hasta un 34% en algún caso, según un informe de Facua. Esta organización también ha detectado algún roscón más barato donde se ha sustituido el relleno de nata por un preparado con grasas vegetales y alguno donde se ve reduflación (una práctica que consiste en reducir el tamaño o la cantidad de un producto manteniendo su precio o incluso incrementándolo ligeramente). La subida de los precios del roscón se explica por el encarecimiento de la mayoría de sus ingredientes, excepto en el azúcar, que se ha abaratado un 7,5%: los huevos se han disparado un 30,2%, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE); seguidos, a gran distancia, de la mantequilla (5,5 %), la leche (5,4 %) y la harina (2,1 %).

La ASEMAC ha señalado que el relleno de nata sigue siendo, con amplia diferencia, la variedad más extendida y representativa del mercado español. Le sigue el relleno de trufa o chocolate, que se ha consolidado como la segunda opción más habitual, mientras el de crema mantiene un peso relevante pero menor que los anteriores. Eso sí, a pesar de tantos sabores, el roscón tradicional sin relleno sigue ocupando un lugar destacado, algo que para ASEMAC refleja la convivencia entre la innovación y el respeto por la receta clásica. ¡Buen provecho!