Buena idea. Primero por abrir las iglesias, que están muy cerradas. Segundo, por el doble objetivo: adorar y confesar.

Desde la tarde noche del viernes 13 a la tarde noche del sábado 14, víspera del IV domingo de Cuaresma. Una idea surgida hace algo más de una década y que recoge el sentido de penitencia de la Cuaresma, la confesión, y la adoración al Santísimo, verdadera columna del cristianismo actual.

Y es que se nos había olvidado que el sacramento de la penitencia es el propio de la Cuaresma... como se nos había olvidado que la crisis del mundo moderno se resume en esa desgraciada frase que dice: "Yo no me arrepiento de nada"... como se nos había olvidado la genial inspiración del gran Goscinny: "esto de que los dioses se comporten como si fueran amos tiene que acabarse". Pues lo siento, Dios es mucho más que un amo y hay que adorarle.  

También para concluir que el hombre siempre vide arrodillado: ante Dios o ante sus propias miserias.