Personas en la calle en Caracas, rezando juntas en torno a una imagen de la Virgen y junto a un puesto de ayuda de la Iglesia católica. © Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN)

ACN.- Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) ha aprobado un fondo de 100.000 euros de ayuda inmediata para la Iglesia en Venezuela, como primera respuesta a la catástrofe provocada por los dos terremotos del pasado 24 junio. La fundación pontificia quiere así apoyar la labor de los sacerdotes y religiosas de las diócesis afectadas que, pese a haber sufrido graves daños, están acompañando a los damnificados, acogiendo a familias y sosteniendo espiritualmente a comunidades golpeadas por el miedo, el duelo y la incertidumbre.

Mientras los equipos de rescate continúan buscando supervivientes bajo los escombros, la Iglesia Católica sigue siendo el centro de la respuesta de emergencia. Las parroquias han abierto sus puertas a quienes lo han perdido todo y acompañan a miles de personas que viven en la incertidumbre, el duelo y el miedo.

Según las últimas cifras oficiales, al menos 589 personas han muerto, casi 3.000 han resultado heridas. Miles y miles siguen desaparecidos o incomunicados. Aunque las autoridades nacionales han registrado oficialmente a más de 2.200 familias afectadas, las autoridades regionales de La Guaira estiman que alrededor de 70.000 familias han sido afectadas solo en ese estado.

El responsable de proyectos de ACN para Venezuela, Luis Vildoso, ha asegurado que "la Iglesia en Venezuela tiene experiencia porque el país ya lleva sufriendo muchos años. Ella permanece con su gente. Consuela a quienes lloran, acompaña a familias que buscan a sus seres queridos y abre sus puertas a todos los que necesitan refugio. Junto a esta respuesta pastoral, ya estamos evaluando los daños para determinar cómo ACN puede apoyarlos mejor en esta emergencia, pero también en la reconstrucción a largo plazo de la misión de la Iglesia". 

Una misa que continuó en la calle

Uno de los testimonios más conmovedores recibidos por ACN proviene del padre Ignatio Caleya, de la diócesis de Petare, que celebraba la Misa en la festividad de San Juan cuando ocurrió el terremoto.

La iglesia estaba llena de fieles. Cuando el suelo comenzó a temblar violentamente durante la segunda lectura, la gente abandonó el edificio. Una vez fuera, en lugar de interrumpir la celebración eucarística, el sacerdote continuó celebrando la Misa al aire libre.

En cuestión de minutos, lo que había empezado como una evacuación de emergencia se convirtió en un acto extraordinario de fe. Los residentes que habían huido de bloques de apartamentos cercanos se unieron a la celebración, al igual que pacientes y personal evacuados de un hospital vecino. Ante el miedo por sus vidas, la liturgia se convirtió en un lugar de consuelo y fortaleza para toda una comunidad.

Para ACN, el episodio refleja una de las grandes labores que la Iglesia desempeña en esta catastrofe: permanecer presente donde la gente más necesita esperanza.

Apoyo continuo

ACN mantiene un contacto continuo con la Iglesia venezolana y se prepara para apoyar tanto la asistencia de emergencia como la reconstrucción de la infraestructura eclesiástica dañada. Con el objetivo de que las comunidades locales puedan seguir recibiendo apoyo espiritual, pastoral y humanitario en los próximos meses. La campaña para colaborar está activa desde este enlace.