
Credit Agricole, el gigante cooperativo francés comprará el 9,9% en el Banco Social Cooperativo (BSC) por 150 millones de euros. Con ello, fijan el valor de la entidad que lidera Cajamar y que agrupa a 17 cajas rurales. 1.500 millones de euros no parece mucho.
Es curioso, la historia de las cajas rurales se ha realizado alrededor de la caja rural de Almería y de su presidente, Juan del Águila, llamado a agrupar a todo el sector. No fue posible pero la labor de Cajamar como reflotador del sector de cooperativas de crédito, ha quedado en el historial.
Por eso ha sorprendido tanto que el Rey del cooperativismo español permita la entrada del gigante francés que tiene, en efecto, un origen cooperativo agrario pero que ahora es casi más banco al por mayor que doméstico.
Recuerden que el Credit siempre ha estado empeñado en entrar en España. Lo intentó décadas atrás, de forma aviesa, cuando pretendió hacerse con Bankinter. Llegó a controlar el 20% de la entidad pero Jaime Botín les hizo frente y el Credit acabó por regresar a Francia.
Ahora le han abierto la puerta en Cajamar y no son pocos los que imaginan que, enseguida, los franceses querrán aumentar su participación del 10%. Es cierto que no cotiza en el mercado pero también lo es que no deberían dejar a la zorra -la zorra francesa, entiéndanme- entrar en el gallinero.
Sigo sin entender qué gana Cajamar con la operación. ¿Entrada de fondos dado que se realiza mediante una ampliación de capital? De acuerdo, pero no parece una razón de peso, sobre todo en un banco que mantiene su espíritu cooperativo. Al que le falta espíritu cooperativo es al entrante, convertido hoy en un modo de banco de inversión cuasi público, por su ligazón al Gobierno francés.
¿Nuevos servicios bancarios? Pero hombre, cualquier banco español, sin entrar en el capital, le hubiera proporcionado esos servicios sin necesidad de compartir capital.
Además, la idea de un banco central para las cooperativas era precisamente esa: que prestara servicios a las rurales socias.









