
El sistema de identificación del votante en EEUU ha sido siempre una de las asignaturas pendientes en la primera potencia mundial. En las últimas décadas, no obstante, y contra todo pronóstico, se ha convertido en una cuestión de partido.
Así, los republicanos han hecho de la transparencia en las urnas una de sus banderas electorales, mientras los demócratas se han opuesto con vehemencia a ello.
En los últimos años, Estados con ejecutivo republicano, como Georgia, han aprobado normativas electorales que fortalecen los requisitos de identificación de los votantes. Algo a lo que los demócratas se han opuesto invocando la carta del racismo.
Esta semana, los republicanos aparentemente van a dar un paso adelante. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, ha anunciado que pretende impulsar la denominada Ley para Salvaguardar la Elegibilidad de los Votantes Estadounidenses (conocida como ley SAVE America).
Las declaraciones de la tercera autoridad de la nación se han producido después de que el presidente Trump anunciara que no firmará el paquete bipartidista sobre vivienda, hasta que el Senado apruebe el proyecto de la SAVE ACT.
Tal legislación requiere presentar pruebas de ciudadanía para registrarse y votar en elecciones federales, así como mostrar una identificación para emitir el voto.
Si bien parecería que es una legislación de sentido común, se ha atascado en la Cámara Alta, donde los demócratas han ejercido la maniobra del filibusterismo, que requiere de una mayoría reforzada de 60 votos para romper el bloqueo. Los republicanos cuentan con una mayoría de 53 a 47, con lo que necesitarían siete votos demócratas, algo francamente imposible, como mucho podrían llegar a contar con el apoyo del senador demócrata por Pensilvania, John Fetterman, el único legislador de la formación progresista, que se alinea con los conservadores en algunas votaciones.
Johnson declaró en una rueda de prensa que habló con la Casa Blanca y que la única manera de romper el bloqueo, es a través de la inclusión de la normativa en un paquete normativo de conciliación:
“Creo que la única forma de lograrlo —dado que nunca se conseguirá que siete demócratas se unan a 53 republicanos en el Senado para hacerlo— es incluirlo en un proyecto de ley de conciliación. Creemos que, si se crea un programa de subvenciones vinculado a la conciliación presupuestaria, se permitiría a los estados demócratas —si entran en razón y desean acogerse a propuestas, ideas y políticas de integridad electoral— acceder a un fondo federal y utilizar esos recursos. Estamos dispuestos a invertir considerablemente en ello, y los republicanos de la Cámara de Representantes elaborarán un proyecto de ley de conciliación, la "conciliación 3.0", que incluirá esta medida”.
Sin embargo, tal iniciativa no ha sido respaldada por ahora, por el líder de la mayoría del Senado, el republicano John Thune, que no apoyado las solicitudes del presidente para restringir el bloqueo demócrata a nivel parlamentario.









