En Hispanidad les contamos la 'técnica de la pizza', una estrategia seguida por los okupas que 'fichan' la casa que quieren okupar, cuando se aseguran de que está vacía, van al domicilio y piden una pizza, que recogen en el portal. Guardan el ticket, que lógicamente tiene la dirección de la vivienda. Esperan un par de días y proceden a okupar la vivienda. Si en el momento de realizar la okupación, la alarma de la casa suena o un vecino advierte a la policía o al propietario de la presencia de los okupas, ellos ya no pueden ser desalojados porque, según el recibo del pedido, llevan ahí viviendo más de 48 horas. 

Ahora una nueva técnica okupa está proliferando entre estos 'vulnerables ciudadanos': se trata de la 'técnica de la alarma'. El objetivo es el mismo: evitar el desalojo, para lo cual, buscan obtener el empadronamiento en el domicilio. Como hemos explicado en alguna ocasión, en España no se requiere de título de propiedad o alquiler para conseguir empadronarse, lo más común es mostrar una factura de luz o agua para demostrar que se vive en la vivienda. Pero este tipo de facturas se les complica a los okupas, que son más dados al enganche ilegal de suministros. 

En un caso destapado por 'El Debate' se ve cómo funciona la técnica. Una pareja de okupas, ella española y el magrebí en situación irregular, buscaron el padrón en una vivienda de Alicante. Como prueba, llevaron una factura de internet a su nombre y un contrato de una alarma. Así, hace pensar que es el propietario puesto que nadie piensa que una persona que no sea dueña de una vivienda va a instalar una alarma en una casa que no es suya. 

La mujer, con más cara que espalda, alegó que instalaron la alarma "porque ahora se oyen muchas cosas". En este caso, el okupa lograba un gran beneficio si conseguía empadronarse. Para empezar el más obvio, vivir gratis en propiedad ajena. Pero es que en este caso en el que es un inmigrante en situación irregular, el padrón con la vivienda podría llevarle a conseguir la residencia legal por arraigo... demostrado por la casa que pretendía okupar. Por no hablar de tener acceso a ayudas como el Ingreso Mínimo Vital.