Ya en diciembre de 2025 les contamos en Hispanidad que una víctima de maltrato se cruzó con su agresor... y el dispositivo no pitó. Igualdad no había abierto expediente sancionador a las empresas por los fallos en las pulseras telemáticas. Tampoco tenía actas mensuales de seguimiento y control sobre la evolución de las incidencias.

También les contamos el caso de otra víctima, en Valencia, a cuyo agresor no le funcionó la pulsera antimaltrato de Igualdad... y acabó ingresada en la UCI, con un traumatismo craneoencefálico grave. La hermana de la víctima explicó que el agresor accedió al domicilio sin que se activara la alerta preventiva.

Casi un año después, el informe de fiscalización del Tribunal de Cuentas sobre las pulseras antimaltrato, advierte de numerosas irregularidades en la "contratación y seguimiento" del sistema telemático, por parte del ministerio de Ana Redondo. El Gobierno admite que no pudo sustituir 886 dispositivos telemáticos de control de agresores de violencia de género y sexual porque los inculpados no estaban «localizados».

En el trámite de alegaciones, el Ministerio de Igualdad reconoce que estos dispositivos permanecían sin migrar por corresponder a casos previamente clasificados como «llamada perdida/no localizados». Es decir, precisa el órgano fiscalizador, los agresores «… no se hallaban a disposición de la justicia por voluntad propia en el momento de la entrada en vigor del contrato, porque habían manipulado el dispositivo para dejarlo inutilizado o bien se habían desprendido del mismo y por tanto el sistema policial/judicial tenía que localizarles o estaba intentando localizarles».

Recuerden cuando Ana Redondo se atrevió a responder a la presidenta de una asociación de víctimas de maltrato: "Usted está dando una información falsa" cuando esta le reprochó a la cara: "Es usted cómplice de los maltratadores".

Todo ello, sin olvidar la hipocresía Redondo, cuando Igualdad animó a las mujeres maltratadas a que denuncien, mientras la ministra estuvo meses negando los fallos de las pulseras antimaltrato. ¡Grande sos, ministra!