Que dice el Papa que el mundo va mal. O sea, que los pesimistas tenían razón. Esto es grave.

La gran jornada del Papa León XIV en su viaje a Francia no ha estado en París, sino en Lourdes, donde ha redondeado mucho de lo que dejó incoado en la capital gala.

De entrada, la laicidad, tan francesa que siempre ha sido laicismo, no puede ser ataque, animadversión o cancelación de lo religioso en el foro público.

Y ha sido suave, porque lo de Francia no es laicismo sino un paso más: es regalismo, la Iglesia nacional gala, cuyo único papa y cuya única obediencia es el Elíseo, esa Iglesia nacional que provocó el genocidio de la Vandée.

Por ejemplo, muestra León, no se puede excluir a Cristo de la escuela, del corazón de los niños... porque tal y como va la cosa hoy, llegarán a ser los adultos franceses de ahora mismo, totalmente estresados.

El Estado laico no significa acabar con la Iglesia en el foro público. El Papa ha vuelto a denunciar que se está excluyendo a a Cristo de la escuela

Otro sí: León XIV ha vuelto a recordar en Francia el derecho a la vida sin el que no existe ningún otro derecho: desde la concepción hasta la muerte natural: ni aborto ni eutanasia. El pontífice aconseja rechazar la tentación de quitar la vida con el pretexto de una falsa compasión.

Dicho todo esto delante de 'Lolito' Macron, que ha elevado a rango constitucional la aberración del aborto y que está empeñado en colocar en Francia la eutanasia como derecho...

León XIV ha vuelto a recordar en Francia el derecho a la vida sin el que no existe ningún otro derecho: desde la concepción hasta la muerte natural: ni aborto ni eutanasia. Y si no... pues el mundo seguirá mal

Pero insisto, el mensaje más importante del viaje a Francia de León XIV ha sido el reconocimiento de que el mundo va mal. No para entristecernos, claro, sino para echarle mucha esperanza al asunto. Pero que conste que con ese reconocimiento de la deriva que ha tomado el mundo a lo mejor hay que tomarse en serio la virtud teologal de la esperanza que no es otra cosa que la confianza en Dios. Y a lo mejor hay que aceptar que un pesimista es un optimista bien informado.