No creo que la guerra de Irán sirva para mucho. Ya he repetido que el ataque norteamericano e israelí solo se justifica si el objetivo consistía en liberar a los iraníes del yugo islámico (y a los cristianos libaneses de Hezbolá). El vicepresidente norteamericano J.D. Vance ha tratado de volver a la justicia que un Donald Trump, sobrepasado por haber minusvalorado el poder de la tiranía islámica y el apoyo que reciben de Pekín y Moscú, parecía haber olvidado.

Encima, los israelíes, contradiciendo su historia, han atacado el Líbano. Han atacado primero, y con saña. Es cierto que el malo de esta película son los pro-iraníes de Hezbolá, un grupo más terrorista que guerrillero, que encima había usurpado el Líbano cristiano, al que los ayatolás pretenden convertir en otra tiranía de la Sharia. 

Todo eso es cierto pero los hebreos deben recordar, al igual que en Gaza, que, en un bombardeo, los civiles son los que pagan el pato. Sé que es muy difícil pelear noblemente con quien, como los mahometanos, utilizan a sus mujeres y a sus hijos como escudo, contra un islam para el que la guerra es una cuestión de familia, pero evitar la muerte de inocentes sigue siendo un deber de cualquier judeo-cristiano, en cualquier situación.

Sin embargo, la guerra de Irán puede tener consecuencias positivas. Por ejemplo, que Europa despierte. La Europa cristiana, madre de la civilización, es hoy un sumidero donde se mezclan las culturas y se hunden las morales. Europa, aún más que América, vive hoy como si Dios no existiera. Isabel I de Castilla, el mejor rey que ha tenido España, tenía claro que lo importante en la conquista de América era evangelizar a los indios. Ahora, cuando son 'los indios', los que vienen a Europa, comprueban nuestra degeneración cristiana y deciden combatirla desde dentro. A veces, ni a mí mismo me extraña su actitud.

A pesar de ello, Europa es el origen de la civilización, de la única civilización posible, la cristiana, y puede y debe resurgir de sus cenizas. Sobre todo, porque si Europa se hunde, se hunde la humanidad. 

¿Significa todo esto que debemos deportar inmigrantes? No, significa que debemos esforzarnos en evangelizar a esos inmigrantes

¿Y la Unión Europea? Pues hay que refundarla, naturalmente. De entrada, renunciando a esa caricatura de orden internacional que tanto pregonan los líderes continentales, nuestro Pedro Sánchez... y del que me temo que ni ellos mismos sabrían en qué consiste si se les exigiera que fueran un paso más allá del eslogan. 

Porque los famosos multilateralismos, derecho internacional, guerra ilegal y demás monsergas, no han logrado mitigar, ni tan siquiera un adarme, la crueldad y la miseria de, por ejemplo, el régimen iraní de los ayatolás. 

Es más, tampoco han detenido la influencia de los ayatolás por el mundo. Teherán ha expandido el terrorismo (en España con el atentado contra Alejo Vidal-Cuadras, sin ir más lejos), ha expandido la violencia miliciana, roedora de soberanías nacionales (Líbano) y también ha utilizado el petróleo y el gas para financiar partidos políticos revolucionarios. Por ejemplo, también en España, a Podemos. 

Y en medio de ese onírico derecho internacional que pregona Bruselas, los ayatolás han firmado una alianza con la jefa de todas las tiranías: China y han creado la OPEP del gas con el propio Irán, como los dos grandes productores que son.  

Hay que refundar Europa no sobre la legalidad sino sobre la justicia. Y esa es otra forma de decir que Europa debe recuperar sus raíces cristianas o seguirá convertida en... un sumidero donde se mezclan las culturas y se hunden las morales. 

¿Significa todo esto que debemos deportar inmigrantes? No, significa que debemos esforzarnos en evangelizar a esos inmigrantes.