EEUU va siendo cada día más provida en algunos estados, a pesar de que su presidente, el progre y demócrata, Joe Biden, presume de ser católico y apoyar el aborto. Ahora se pueden ver nuevos pasos en defensa del derecho humano más primordial, el derecho a la vida, por parte de la Justicia, que ha respaldado que Carolina del Sur prohíba el aborto a las seis semanas y también que Indiana, por ley, cierre todos los abortorios.

Desde que a finales de junio de 2022, el Tribunal Supremo de EEUU derogara la protección legal del aborto en Estados Unidos con el caso Dobbs contra Jackson Women's Health Organization y puso fin a la protección legal del aborto que imperaba durante casi cinco décadas (en concreto, desde el caso Roe contra Wade, que supuso su despenalización en 1973). A partir de ese momento, comenzó la batalla por la vida, pues cualquier estado puede prohibir el aborto de manera integral si así lo desea, al igual que sería posible la aprobación de una ley federal que permitiera su derogación a nivel nacional.

A lo largo de estos 14 meses, ha habido pasos a favor de la vida en varios estados y los penúltimos han llegado desde los estados de Carolina del Sur y de Indiana.

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En el caso de Carolina del Sur, la Corte Suprema del estado ha ratificado la ley que prohíbe el aborto a partir de las seis semanas y lo hace por una votación de 4 a 1, según informa The New York Times. Asimismo, ha revocado una decisión anterior (tomada el pasado enero) que había anulado una prohibición similar y había declarado que las protecciones de la privacidad de la Constitución estatal incluían un derecho al aborto.

Ahora, afortunadamente, la Corte Suprema de Carolina del Sur ha respaldado la ley que tiene en cuenta los ‘latidos del corazón’, es decir, que no permiten el aborto cuando se detecta el latido del corazón del niño, que suele ser en torno a la sexta semana de embarazo. Algo que también han hecho otros estados, Texas, Georgia, Oklahoma, Idaho o Florida, entre ellos. Asimismo, la citada Corte Supremo ha subrayado que “la legislatura ha tomado la determinación política de que, en cierto momento del embarazo, el interés de la mujer en la autonomía y la privacidad no supera el interés del feto en vivir”.

En paralelo, en el estado de Indiana, el Tribunal Supremo ha dado vía libre por segunda vez a la ley ‘Senate Bill 1’, la cual prohíbe todos los abortos salvo en los casos que suponen «un grave riesgo para la salud de la mujer embarazada o para salvar su vida», si al niño se le diagnostica una «anomalía fetal letal» o si la madre es víctima de violación o incesto. Además, en estos casos, los abortos deben realizarse en un hospital, no en una clínica, por lo que dicha ley obligará a cerrar todos los abortorios y podría salvar la vida de 9.000 bebés al año.

La ley ‘Senate Bill 1’ fue la primera en aprobarse después de que el Supremo de EEUU derogara la protección legal del aborto y se ha convertido en la más restrictiva del asesinato de bebés dentro del seno materno. En concreto se aprobó hace un año, pero no ha podido ponerse en marcha por la demanda de grupos abortistas y el bloqueo de un juez. Ahora, tras el fallo del Tribunal Supremo de Indiana, que ha denegado la apelación de ACLU-Planned Parenthood, la citada ley ha entrado en vigor.