• La ex ministra de Exteriores aseguró sobre Gibraltar que siempre apoyará la defensa de la soberanía española.
  • Aunque, a continuación, se lanzó en tromba contra las retenciones ante la verja decretadas por Margallo.
  • Un día antes, el portavoz socialista Antonio Hernando había defendido a Marruecos y criticado directamente al Gobierno español por el caso del pederasta.
  • Al tiempo que omitía el cerco de Rabat a Ceuta y Melilla utilizando a inmigrantes negros a los que maltrata al otro lado de la frontera.
  • En el entretanto, Margallo recula en Gibraltar ante nuestros amigos británicos y deja sólo a Carromero en su denuncia del presunto asesinato de Oswaldo Payá en Cuba.

Otro asalto de inmigrantes negros a la ciudad española de Melilla, asaltos perfectamente programados por las autoridades marroquíes. Sin embargo, sobre eso, el principal partido de la posición, el PSOE, no dice esta boca es mía. Ahora bien, cuando el Rey de Marruecos, Mohamed VI, indulta a un presunto pederasta presuntamente español, presunta espía, y luego revoca el indulto, Antonio Hernando, portavoz del PSOE, monta en cólera... contra el Gobierno de Madrid, no contra el de Rabat.

Algo parecido ocurre con Gibraltar. Hernando vociferaba contra el Gobierno español cuando han sido la colonia paraíso-fiscal de Gibraltar quien ha obrado de mala fe destrozando con bloques de hormigón el trabajo de los pescadores de La línea.

Jiménez (en la imagen) salió al paso asegurando que el PSOE apoyaría al Gobierno en defensa de la soberanía de nuestro territorio aunque no le gustaban las actitudes "torpes" ante el Reino Unido, "socio, aliado y amigo en la UE". ¡Pues menudo socio!

En el entretanto, una vez más, al canciller español García Margallo se le ha ido la fuerza por la boca. No ha conseguido nada de los británicos que continúan violando la soberanía española en aguas del estrecho y utilizando a Gibraltar como lo que es, un paraíso fiscal. Los españoles no se arriesgan a cerrar la verja y aguantaron un sólo día la postura de fuerza oferente a los que entran o salen de la colonia. Y nada se ha vuelto a saber ni de la persecución de los defraudadores llanitos -más bien todos-, ni de la tasa de cincuenta euros para entrar o salir.

Y, en paralelo, Margallo abandona a Carromero, quien acusa directamente al Castrismo del "asesinato" de Oswaldo Payá.

Y así, entre un PSOE que roza la traición a España y un PP pusilánime, los marroquíes, británicos y cubanos se crecen. Natural.

Eulogio López

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