Sr. Director:
Pura y radiante nos presenta la Iglesia a María Inmaculada.

 

Que la Virgen es Inmaculada, es decir, preservada del pecado, es dogma de fe, declarado por el Papa Pío IX  (8-XII-1854). En la Homilía de beatificación de este Pontífice, dijo Juan Pablo II: Al proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción, (Pío IX) recordó a todos que en las tempestades de la existencia humana resplandece en la Virgen la luz de Cristo, más fuerte que el pecado y la muerte.

En el Juramento a la Inmaculada, entre otros muchos pueblos de España, destacó Villalpando (Zamora) y su comarca, con su Voto de Villa y Tierra (1-XI-1466), el primero que se hizo. En 1621, Felipe III pidió al Papa que declarase el dogma de la Inmaculada Concepción; por las mismas fechas y con idéntica intención, hubo un juramento del  municipio de Madrid y del Claustro de la Universidad de Salamanca.

Importantes pintores -también escultores- nos permiten disfrutar con la imagen de la Inmaculada; entre otros, Francisco de Pacheco (1619), Ribera (1635), Murillo (1650).

El 16 de enero de 1761 el Rey Carlos III firmaba un Decreto-Ley por el que proclamaba, a la Inmaculada, Patrona de todos sus Reinos. En 1947 comenzaron, en Madrid,  las Vigilias de la Inmaculada, iniciativa del siervo de Dios Padre Tomás Morales, sacerdote jesuita.

Hoy se celebran en todas las diócesis de España, en algunos puntos de Europa y en diversas ciudades de Latinoamérica. 

Josefa Romo Garlito