Hablamos de acuerdo comercial, no de fusión. La prioridad de Brufau continúa siendo soltar lastre en Argentina. Petrobrás no es buen comprador, porque tendría problemas de competencia en Buenos Aires, pero sí la mexicana. Es la alternativa a la opción china

El presidente mexicano Felipe Calderón ha lanzado su oferta de colaboración. No ha hablado de fusión, que conste- entre el gigante petrolero mexicano Pemex y el brasileño Petrobrás. Ambos son especialistas en sondeos de crudo marino a altas profundidades y los brasileños han encontrado petróleo en sus costas, en algunos yacimientos junto a la española Repsol.

Precisamente el presidente de la petrolera española, Antonio Brufau baraja, según han explicado a Hispanidad fuentes del Consejo, la posibilidad de sumarse al dúo Pemex-Petrobrás. No olvidemos que los mexicanos son accionistas y están presentes en el Consejo de la petrolera. No olvidemos, tampoco, que la prioridad de Brufau consiste en salir de Argentina, o pasar a minoritario en YPF, pues la inseguridad jurídica en el país austral lastra la cotización de la petrolera española.

Eso sí, Petrobrás no puede comprar YPF porque toparía con problema de competencia en Argentina, donde mantiene una importante presencia.

Insistimos, ni Calderón habla -ni en Repsol se piensa - de otra cosa que de un acuerdo comercial, manteniendo la independencia jurídica de las tres petroleras. En cualquier caso, esa alianza daría lugar a la quinta empresa más bien consorcio- del mundo con posibilidad de subir puestos en el escalafón a costa de los nuevos yacimientos brasileños y con una potencia refinera del primer orden representada por la española. Sería la opción iberoamericana en el mundo petrolero ante los grandes anglosajones y ante la francesa Total

Eulogio López

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