El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (en la imagen), es aficionado a meterse en todos los charcos, pero eso no es grave. Sobre todo -más grave-, es aficionado a la liturgia progre del "caca-culo-pedo-pis": aborto, ideología de género, cambio climático, los curas son malvados... y los problemas económicos se arreglan con gasto público y el exceso de gasto público fabricando dinero.

Pero ayer martes me sorprendió y me asombró. Ocurrió durante el debate con el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, sobre los Presupuestos Generales del Estado para 2015. Esperaba más de Montoro y menos de Sánchez. Acostumbrado a la frivolidad del socialista, no podía esperar que Sánchez se lanzara a una de las mejores críticas presupuestarias que he escuchado.

El PSOE propone subir el salario maternal y un salario mínimo que represente el 60% del medio (unos 1.150 euros brutos/mes)
En primer lugar, porque tradujo las cifras que, por sí mismas, nada dicen. En segundo lugar, porque, además, hizo propuestas. Al menos dos, que hemos defendido una y otra vez desde Hispanidad. La primera, la subida del salario mínimo hasta el 60% del salario medio (lo dice la OIT, la OCDE y es una especie de consenso mundial, incumplido siempre en España). La segunda: Sánchez propuso una prestación para todos los desempleados con niños a cargo. Mejor sería para todos, los padres parados y los no parados. Privilegiando a las parejas, claro, para evitar la picaresca y porque un niño necesita dos cosas: un padre y una madre.

Elevar el SMI hasta el 60% del salario medio en nuestro país. Se lo presto a Pedro Sánchez para el caso de que no haya tenido tiempo de hacer las cuentas. Si consideramos un salario medio de 23.000 euros brutos anuales, estaríamos ante una salario mínimo (bruto mensual) de unos 1.150 euros brutos mensuales, por doce pagas al año. Es decir, todavía menos que los países de nuestro entorno pero, en cualquier caso, una subida desde los 754 euros brutos mensuales actuales de más de 398 euros/mes. Insisto, en términos brutos.

Pues eso: yo me conformaría con que suban el salario mínimo hasta los 1.000 euros. Aun así no cumpliríamos con lo acordado, pero es algo mucho mejor que la congelación de salario que, una año más, pretende el Gobierno del PP.

Y luego está lo del salario maternal. Hombre no lo denominó así, porque el señor Sánchez es un progresista, y los progresistas odian la maternidad. Ahora bien, lo que propone el PSOE es dotar con una ayuda a todo aquel parado que tenga hijos a su cargo. Para evitar la picaresca, y por una cuestión de justicia, yo creo que ese salario maternal debe asignarse a toda pareja (sí, privilegiando a las parejas porque un niño necesita de un padre y de una madre) estén o no parados. No es la condición de parado la que exige una ayuda de los demás, es decir, del Estado, sino la condición de padres. Tengan o no otros ingresos, son los padres quienes crían, cuidan y educan al futuro ciudadano, también al futuro contribuyente.

Bien por Sánchez. Mal por Montoro. Al menos esta vez.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com