El Partido Popular tiene dos tipos de votantes: derechistas. Los primeros, reconozco que menos numerosos, son aquellos que sean o no practicantes, defienden unos principios cristianos. Incluso puede que no los practiquen, pero los defienden. Para estos, don Mariano ha mantenido el divorcio exprés, el homomonio, no ha movido un ápice ante los ataques a la fe mayoritaria de los españoles y, por el momento, muy poco se ha movido en materia de libertad de enseñanza.

Luego están los votantes de derechas, en el aspecto político o en el económico. Hablo de nacionalismo sí, pero también de Gibraltar, Ceuta y Melilla o ETA.

El votante de derechas en el terreno económico se supone que quiere menos subvenciones y menos impuestos. Pues bien, el Gobierno Rajoy mantiene las subvenciones -reparen, por ejemplo, en el subsidio por desempleo o en las primas a las renovables- y no deja de subir impuestos que, al parecer, es lo único que se les ocurre.

Ojo, esto poco tiene que ver con la crítica que Rajoy recibió el lunes en el Instituto de la Empresa Familiar. Porque este instituto no acoge a las familias que montan una empresa sino a los grandes empresarios que mantienen el control familiar de sus grandes empresas. Más que empresas familiares son empresas dinastías. Estos grandes empresarios piden menos impuestos sí, pero no menos subvenciones. Por decirles algo, José Manuel Entrecanales (en la imagen), el que introdujo a Rajoy, ha estado viviendo de subvenciones a la energía verde un montón de tiempo. Y ahora, que se les reducen -mejor, se las paralizan- amenaza con no invertir más en España y con denunciar al Gobierno.

No, hablo de pequeños empresarios, de autónomos, de micropymes y de autoempleo. A esos, al votante del PP, palo sin zanahoria.

Bofetadas a los católicos y bofetadas a los derechistas. Este Mariano es genial. Para mí, que le asesora Pedro Arriola.

Eulogio López

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