El Partido Popular y sus medios afines han lanzado las campanas al vuelo con las cifras del paro registrado, que en 2012 ha disminuido en 147.000 personas durante 2013, pero se queda en 4,7 millones de parados registrados. 

De entrada, decir que la gente no se registra en los servicios públicos de empleo para obtener trabajo sino para cobrar el subsidio. Cuando ya no tiene derecho a subsidio alguno, pasa. Por eso, los economistas prefieren auscultar la Encuesta de Población Activa (EPA), por más que las encuestas tengan peor fama que los registros.

Por tanto, esto no supone el éxito de la reforma laboral del PP: el paro en España sigue siendo un desastre y, sobre todo, supera con creces al de los países de nuestro entorno, incluidos aquellos con un menor nivel de vida que España. Por tanto, algo pasa en nuestro país con el paro.

La reforma laboral de la ministra Fátima Báñez (en la imagen) es muy pepera: avancemos un pasito y así solucionaremos el problema un poquito.

La nueva economía del siglo XXI exige una nueva política laboral que se puede fiar en los siguientes objetivos:

1.- Despido libre, o con 20 días de indemnización progresiva e impuestos laborales bajos. El miedo a contratar se ha convertido en una de las lacras de España y en una de las fuentes más copiosas de fraude y economía sumergida. Lógico.

Para aflorar economía sumergida lo más importante es cambiar cuotas por IVA. No puede ser que el empresario financie las pensiones y el subsidio en una sociedad envejecida y con tanto paro.

2.- Retrasar la edad de jubilación. No reducir las pensiones sino retrasar la hora del retiro. Si no, el balance de la Seguridad Social seguirá hecho un asco y las cuotas no se podrán bajar.

3.- Fomento del trabajo autónomo, del autoempleo, del cuentapropismo que dicen los argentinos. Nadie más eficaz que quien se ha creado su propia máquina de facturar y lucha por sacar adelante su proyecto.

4.- Un sólo contrato, indefinido.

5.- Y en contraprestación, sueldos dignos, con la elevación del interprofesional a 1.000 euros mensuales brutos, por una jornada laboral de 40 horas. Les aseguro que la inmensa mayoría de los empresarios pagarían a gusto más a sus empleados si les rebajan los impuestos laborales.

Eulogio López

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