Los intereses económicos pesan más que la racionalidad política

 

Alonso señaló que el auto del juez Velasco era gravísimo si era verdad. Pumpido aseguró que se llegaría hasta el final. Zapatero mandó a Moratinos a pedir explicaciones al Gobierno venezolano. Y llega Moratinos y en lugar de pedir explicaciones o de llamar a consultas al embajador, decide desautorizar al juez Velasco y decirle a Chávez que el auto no era cosa del Gobierno. Al menos esta es la versión del líder revolucionario.

No es la única. Hace unos días nuestro ministro de Exteriores apuntó que había que profundizar en el diálogo con Cuba porque daba resultados. ¿Cuáles? El radicalismo del Gobierno parece más que evidente. Y no parece que el asesor exterior de Moncloa, Bernardino León haya servido para calmar las aguas. Absolutamente nada.