Rajoy (junto a Mas en la imagen) se ha marchado a Barcelona par asegurar que lo moderno es unir, no separar. No sé si es moderno porque no me gusta mucho la modernidad pero lo bueno, que no lo moderno es, en efecto, unir, no separar.

Pero unir no es uniformar. Si llevamos hasta el final el argumento marianista resulta que su ideal sería un gobierno mundial, algo pavoroso hasta para los más osados.

Presidente, para castigar al torpe secesionismo catalán no es necesario volverse tonti-globalista. La unidad es buena, salvo la unidad en el error. La uniformidad siempre es mala y, además, peligrosa. Y cuanto antes se disgregue, mejor.

Eulogio López

[email protected]