La filial de France Telecom en España comienza a perder clientes de móvil y el despliegue de fibra óptica le exige pedir ayuda a la matriz… una vez más

Todavía no es dramático pero empieza a ser preocupante. A pesar del Canguro y el despliegue de comunicación que están haciendo con él, los datos de Orange que se desprenden del informe de febrero que comunicó recientemente la CMT, deberían impulsar a la filial española de France Telecom a una revisión de sus planteamientos.

En el móvil ya abandonó hace unos meses el equipo de los que suman para pasarse al de los que restan, y ahí sigue.  En febrero, por primera vez, pierde más que gana, pues logró traerse de otros operadores, unos 115.000 clientes, pero vio, a la vez, cómo se le iban casi 121.000. El tirón de los OMVs no respeta a nadie, y Orange ya está, para el gran público, en el pelotón de los grandes, lo cual no es precisamente una ventaja.

Si miramos la banda ancha, la situación no es mejor. El ADSL crece, pero lo impulsa Movistar gracias a Fusión, y el otro resto pírrico del crecimiento es para los cableros. Es decir, que Orange, a pesar de su naturaleza de operador integrado, no está recogiendo frutos en ninguno de los dos negocios. Aún resisten porque vienen de meses muy positivos, pero ya son muchas las voces que se preguntan si la estrategia de Vignolles no se está agotando y si París no empieza a hartarse del hijo implorante del sur.

Para mayor abundamiento, Orange ha comprometido para los próximos meses unas inversiones millonarias en una red de fibra que de momento es más virtual que real, inversiones que deberán salir, de nuevo, de las arcas de la matriz. Pero para que France Telecom suelte tanto pecunio, Orange España debería, como mínimo, traer buenas notas, y lleva unos meses flojeando.

Para convertir las promesas en hechos consumados, hace unos días anunciaron a bombo y platillo el arranque del despliegue en un barrio de Madrid. Resulta complicado creer que haya en estos momentos excesivos clientes navegando con fibra óptica de Orange, pero los titulares ya los tienen.

Miriam Prat

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