• La normativa europea no avala el derecho al olvido.
  • Un ciudadano que fue moroso y ya no lo es, se ha quedado de moroso en Google... para siempre jamás.
  • Atender sus reivindicaciones sería un atentado contra la libertad de expresión.

Estupefacción en la red nada más trascender la noticia de que el Tribunal de Justicia de la UE se pone del lado de Google, en el controvertido asunto del derecho al olvido.

El Tribunal de Justicia de la UE dictamina que pedir a los buscadores que eliminen información legal "equivaldría a una censura del contenido publicado".

Así, el abogado general del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE), Niilo Jääskinen, ha dado este mismo martes la razón a Google en su disputa con la Agencia Española de Protección de Datos. Ha dictaminado que los servicios de motor de búsqueda en Internet no son responsables de los datos personales incluidos en las páginas web que tratan.

El caso tiene su origen en las reclamaciones de un ciudadano español, que figuraba como moroso por deudas a la Seguridad Social al aparecer en los vínculos de un periódico en una información sobre la subasta de un inmueble. Dicho individuo pedía que se eliminaran dichas informaciones porque el embargo ya estaba resuleto y carecía de relevancia en la actualidad.  

Jääskinen ha preferido dar la razón a Google, ya que la eliminación de los datos, señala, "traería consigo una injerencia en la libertad de expresión del editor de la página web" y "equivaldría a una censura del contenido publicado realizada por un particular". No parece que estén para presumir de libertades, precisamente.

Moroso se queda para siempre el mencionado individuo aunque haya solventado hace años su deuda. Ahora resulta que el buscador monopolístico tiene más capacidad para imprimir carácter que los sacramentos. Ya te pueden perdonar tus acreedores, tu familia, Hacienda y la Santa Madre Iglesia, que como Google no te perdona, moroso serás cada vez que alguien te busque.

La filiación de Bruselas con el gigante americano de las búsquedas es ya un tema digno de tesis doctoral, ¿qué le da Google a la UE para recibir tantas prebendas, tan buen trato, tan flexible regulación Desde luego no será ni por lo que invierte, ni por lo que contribuye con sus impuestos a las arcas europeas, ni por el empleo que crea o ayuda a crear, ni por la riqueza que aporta y así podría seguir. Es, simplemente, inexplicable.

La Agencia Española de Protección de Datos se dirigió a Bruselas -que hay que ver qué fe tenemos en las instituciones europeas todavía, cuando no nos echan una mano ni por equivocación- para abogar por el derecho de los ciudadanos a pedir a Google que borre sus datos de Internet. Sus datos, insisto, los de los ciudadanos. Cifras, informaciones, detalles nuestros, de nuestras vidas, que Google almacena y publica impunemente. Pues desmáyense, que Bruselas dice que no. Que de eso nada, que Google puede disponer de nuestra información por los siglos de los siglos y que ojito con toserle.

Lo que tenemos por ahora en el caso del valiente y sufrido ciudadano anónimo español es un dictamen preliminar que en teoría no tiene carácter vinculante, pero que los jueces respetan en el 80% de los casos.

La sentencia final se publicará dentro de unos meses, pero nada hace sospechar un cambio de actitud de la UE. Una Unión Europea que no ha dudado en primar los intereses de una empresa gigante, multimillonaria y americana frente al lógico derecho a la protección de sus datos de un ciudadano europeo con residencia en Europa.

Miriam Prat

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