Muy loable la campaña del diario La Razón contra los anuncios de prostitución en la prensa diaria.

Por de pronto, pone, negro sobre blanco, la hipocresía de la progresía de izquierdas y de derechas (El Mundo y El País, por decir algo) que asegura defender los derechos de la mujer mientras se lucra con la esclavitud de las coimas.

Ahora bien, el problema no son los anuncios, sino la prostitución en sí misma. Suprimir los anuncios sin suprimir la pornografía y con una sociedad que huele a sexo, la prostitución no hará sino aumentar. El sexo libre, libre de compromiso, reduce la libertad. Y esto no se arregla prohibiendo los anuncios sino dando ejemplo de discreción y condenando la auto-esclavitud de la prostituta y la esclavitud a la que los proxenetas someten a la mujer.

Por tanto, no sólo hay que prohibir los anuncios de coimas sino también la prostitución en sí misma, Esperanza Aguirre, progre de derechas, no está de acuerdo; Juan Luis Cebrián, progre de izquierdas, o así, lo convierte en un derecho. Y así nos va.

Eulogio López

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