• Se trata de un compromiso que diversos países como Francia, Alemania y España adquirieron en el último Ecofin.
  • Francia ya la está aplicando, con un 0,2% a ciertas operaciones de títulos de grandes capitalizaciones bursátiles.
  • Sin, embargo, y a falta de concreciones, la excepciones serán tantas que la recaudación será mínima.
  • Según fuentes del Ministerio de Hacienda, se están llevando a cabo diversos estudios coordinados por la Secretaría de Estado de Hacienda, que ostenta Ferre Pimentel.
  • Inglaterra ha mostrado siempre una feroz oposición a la implantación de la tasa.
  • Como demostró la experiencia sueca en los ochenta, la tasa no sirve de mucho si no es adoptada por Europa en su conjunto.

A pesar de la crisis, el dinero sigue existiendo, pero sus poseedores, en lugar de destinarlo a la creación de puestos de trabajo, lo invierten en especular. Para paliar la situación, en un país que se ha visto obligado a aumentar el IVA, con la repercusión inflacioniata y negativa que esto supone para el consumo en época de crisis, el Ministerio de Hacienda estudia implantar la tasa Tobin, un impuesto sobre las transacciones financieras, propuesto por el economista estadounidense James Tobin en Janeway Lectures en la Universidad de Princeton en el año 1971.

La tasa ya se implantó en Francia a primeros del mes de agosto. El país vecino ha sido el primero en poner manos a la obra después del compromiso que adquirieron en el último ECOFIN junto con países como España, Alemania e Italia, ésta última con más reservas. El Reino Unido, que va por libre, se ha mostrado desde siempre como un firme opositor de este impuesto que grava directamente las especulaciones financieras, y que haría tambalear el poder de la city londinense. El resto de los países que mostraron su disposición a avanzar en solitario para imponer la tasa fueron Austria, Bélgica, Portugal, Eslovenia, Grecia y Eslovaquia.

La propuesta inicial de Bruselas era gravar con un 0,1% las compraventas de acciones y los bonos con un 1,01%. Sarkozy se mostraba partidario del 0,1% pero su sucesor, el socialista François Hollande, decidió doblarla. Se trata de una tasa Tobin muy diluida, pues no afecta al cien por cien de la operaciones del parque bursátil parisino. Se libran de ella los seguros de impago de deuda, las compañías con sede fuera de Francia que pretendan operar en la bolsa francesa, así como las compañías francesas que coticen en el extranjero, las emisiones de deuda soberana, y las de obligaciones de empresa. No es de extrañar que el gobierno francés estime en tan sólo 1.600 millones de euros el capital que va a recaudar con este impuesto. En total son 109 sociedades francesas a las que afecta en determinadas operaciones de compraventa de títulos de grandes capitalizaciones bursátiles.

España no puede implantar una tasa más gravosa para el mercado financiero que la francesa, por ello, a falta de concreciones por parte del Ministerio, todo parece apuntar a que la recaudación será mínima.

En el Ministerio de Hacienda mantienen un hermetismo total sobre la horquilla en la que se puede mover el porcentaje de la tasa, así como los productos a cuyas transacciones afectaría. Están trabajando en ello, afirman, por eso rehúsan evaluar la cantidad que podría recaudar el Estado. En la elaboración del proyecto están implicados diversos departamentos bajo la dirección de la Secretaría de Estado de Hacienda, departamento cuya dirección ostenta Ferre Navarrete.

Los detractores de la tasa Tobin afirman que su implantación, de no ser global, puede ser perjudicial para el país que la adopta. Ya ocurrió en los ochenta con Suecia. Muchas de las transacciones que se llevaron a cabo en Estocolmo se trasladaron a la city londinense, y la recaudación fue cuarenta veces inferior a la deseada. Suecia suprimió la tasa y ha sido uno de los máximos oponentes cada vez que se ha planteado en los foros europeos su adopción.

Sara Olivo
sara@hispanidad.com