Sr. Director:

Reproducimos, por su interés, la carta del senador mexicano Demetrio Sodi de la Tijera al diario www.yoinfluyo.com en la que denuncia la corrupción en la que se ha sumido el partido PRD, al que se afilió en busca de un México más justo y desarrollado.

Hace 30 años decidí dejar una exitosa carrera en el sector privado para dedicar toda mi vida a trabajar por mi país, mi ciudad y la gente. Siempre he estado comprometido con la democracia y las causas populares, y tuve la fortuna de iniciar y dirigir en 1980 el programa de abasto a zonas marginadas más importante que se haya dado, no sólo en México, sino probablemente en todo el mundo. En menos de dos años abrimos 14 mil tiendas rurales y 200 almacenes manejados en forma democrática por las propias comunidades en las zonas más alejadas y marginadas del país.

En 1983 fui nombrado coordinador de Abasto del DF, responsable de la Central de Abasto, el rastro, las tiendas del gobierno del DF, los mercados públicos y tianguis de la capital de la República. Durante mi trabajo en el gobierno de la ciudad impulsé, como nunca, el establecimiento de lecherías Conasupo y programas de abasto popular. Esta responsabilidad me permitió, nuevamente, trabajar por los que menos tienen y conocer a fondo las entrañas de mi ciudad.

En 1988 fui electo diputado federal, y durante 14 años, como asambleísta, diputado y senador, he servido a mi país en la Asamblea Legislativa del DF y en el Congreso de la Unión. Puedo afirmar con orgullo que nunca he votado por consigna y que siempre he privilegiado los intereses de la nación sobre los personales o partidistas. Ninguna de mis decisiones ha estado condicionada por otra voluntad que no sea la popular, la solidaridad, la ética y el bien común. He sido uno de los legisladores más activos del Congreso y he servido a mi país y a mi ciudad con pasión desde el Poder Legislativo.

He trabajado siempre muy cerca de la ciudadanía y he contribuido a promover, desde todos los frentes, la organización y la participación de la sociedad civil. Desde 1988 trabajé en varias iniciativas ciudadanas que impulsaron la transformación democrática que vivimos. Fui promotor, con otros muchos mexicanos y mexicanas, del Plebiscito de 1993, del Grupo San Ángel, Alianza Cívica, 20 Compromisos por la Democracia, Movimiento Ciudadano por la Democracia, y de la agrupación política Causa Ciudadana, entre otras tareas. Desde hace más de un año promoví con otras personas la creación del primer centro de estudios metropolitanos de la sociedad civil, Metrópoli 2025, que se ha convertido en un espacio plural de debate y propuestas para la ciudad de México.

En 1994 renuncié al PRI convencido de la necesidad del cambio democrático en el país y en 1997 me afilié al PRD con la certidumbre de que la transformación política, económica y social requiere de un gobierno de izquierda. Coincido totalmente con los documentos básicos del PRD y he sido parte de sus luchas, fortaleciendo así mi convicción de que México necesita un gobierno comprometido con el desarrollo económico y la igualdad social. Tengo un gran agradecimiento al PRD por las oportunidades que me brindó y aprecio y respeto profundo por la mayoría de sus militantes y dirigentes.

Desgraciadamente, el PRD ha sido secuestrado por ambiciones personales y de grupo que no aceptan críticas salvo elogios. Sobre la militancia y los principios se han impuesto dirigentes, corrientes y familias, sobre todo en el DF, ajenos a los principios democráticos y éticos del partido. Grupos que, protegidos desde el gobierno del DF, son auténticas mafias que lucran con el ambulantaje, los taxis, los micros, la prostitución y la vivienda, que promueven la piratería y las invasiones de terrenos y casas. La corrupción que vimos en los videoescándalos es una muestra mínima de lo que sucede en ese gobierno.

Inalterablemente he denunciado la mentira, la demagogia y la corrupción, y me he enfrentado a esos grupos. Fracasé, ellos se impusieron y controlan al partido en el DF. No puedo convivir ni pactar con ellos que, como en los tiempos del PRI, utilizan el poder y los puestos de gobierno para enriquecerse y pervertir la vida pública en la ciudad. Las dirigencias del partido y gobierno capitalino han sido secuestradas por personajes de larga tradición autoritaria, ajenos a los principios éticos y democráticos de la izquierda. Por ello he decidido, como Cuauhtémoc Cárdenas, no participar en las elecciones internas del PRD para la candidatura a jefe de Gobierno puesto que no hay condiciones para debatir ni para luchar.

Mis diferencias con estos grupos y con el gobierno de la ciudad son radicales e irreconciliables. No acepto la demagogia ni la mentira, tampoco el establecimiento de prácticas clientelares en sustitución de verdaderas políticas sociales de Estado. Tengo un compromiso irrenunciable con la ética, la honestidad, la democracia y la justicia social, el PRD ha sido el medio para trabajar en ese sentido; desgraciadamente, en los últimos años ha perdido el rumbo, y su principal liderazgo y su dirigencia los han dejado de lado. Se ha sumado al PRD gente con la que no coincido y con la que tengo diferencias éticas y políticas profundas. Por todo eso, con dolor, he decidido renunciar al PRD.

Renuncié al PRI porque no podía, desde adentro, luchar por la transformación democrática de México; renuncio al PRD porque no es posible, desde el partido, combatir las prácticas y los grupos que se han apoderado en forma ilegal de la vida pública de mi ciudad. Al dejar el partido mantengo mi afinidad con la gran mayoría de los perredistas, pero sé que los espacios en el PRD están cerrados, igual que para muchos de sus mejores miembros, para mí. Me han cercado y difamado, me mantienen a distancia para no entorpecer sus negocios turbios. Mi honestidad está reñida con esos intereses.

En las últimas semanas se ha desatado una desproporcionada campaña en mi contra desde la dirigencia nacional del PRD, basada en acusaciones falsas y cuya única explicación es el miedo a que una gente honesta llegue a gobernar la ciudad. Nunca he usado un cargo para hacer negocios ni me he enriquecido, vivo y ello es comprobable de mi trabajo.

No estoy dispuesto a marginarme de la vida pública por haber denunciado la corrupción, las violaciones a la ley, el brutal autoritarismo y los abusos del poder. Seguiré defendiendo los principios éticos y democráticos que he sostenido en toda mi vida. Estoy decidido a dedicar todo mi esfuerzo y capacidad a trabajar por mi país, por mi ciudad y por todos los mexicanos.

Aspiro a gobernar el DF, voy a construir una candidatura independiente dentro de una gran alianza por la ciudad. Trabajaré para crear un frente político y ganar la jefatura de Gobierno del DF en 2006. Estoy seguro de que los problemas de la ciudad se pueden resolver si erradicamos el desorden y la corrupción, si recuperamos la seguridad e impulsamos, junto con los sectores productivos y la ciudadanía, una renovación de la vida pública de la ciudad, si construimos una nueva clase política por encima de proyectos personales o partidarios. Se requiere un cambio, no hacia atrás, sino hacia delante, no negativo, sino positivo.

Anhelo ser jefe de Gobierno para poder regresarle a mi casa, al DF, con experiencia, trabajo y entrega, y sobre todo honestidad, lo mucho que me ha dado.

Demetrio Sodi de la Tijera

Senador de la República

dsodi@senado.gob.mx

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