El ministro de Economía Luis de Guindos (en la imagen), advertía ayer en la Congreso -o sea en sede parlamentaria- que el precio de la vivienda ha tocado fondo.

Para entendernos, lo dice como algo positivo. Pero no lo es. Romper la burbuja inmobiliaria no significa que los precios suban sino que bajen, porque estaban por las nubes.

Pero Guindos no lo cree así porque, como toda la política económica del Gobierno Rajoy se basa en apoyar al rentista frente al productor (sea éste empresario, trabajador o profesional autónomo). De esta forma, la prioridad del ministro de Economía consiste en salvar a los bancos a través del banco malo SAREB que, encima, está vendiendo las viviendas adscritas a los activos bancarios asumidos a especuladores que compran en bloque.

Pero es que una política inmobiliaria tiene por objeto, o debería tener, que todo español tenga acceso a una vivienda, no que los bancos solucionen sus hipotecas morosas. Primero lo uno y después lo otro. El PP lo hace justamente al revés.

Y así, resulta que yo me alegro cuando bajan los precios de los pisos -que será lo que active el mercado inmobiliario- y no cuando se siguen embargando viviendas para dárselas, a bajo precio, a fondos inmobiliarios que las compran en bloque para revenderlas después... a más alto precio.

Y esto atenta contra la propiedad privada. No olvidemos que la propiedad privada favorita del español es su propio hogar. Y eso no es malo, es buenísimo. De hecho, la vivienda en propiedad es el reducto de la propiedad privada en España.

Y la pequeña propiedad privada es el refugio de los hombres libres.

Eulogio López

[email protected]