El Obamagate: Estados Unidos pincha teléfonos en Alemania, entre ellos el de Angela Merkel, y en España. Se cabrean españoles y alemanes. Pero las reacciones son bien distintas. En Teutonia, el Gobierno amenaza con expulsar diplomáticos estadounidenses una medida reservada a los países indeseables. En España, se deja en manos de los tribunales: la fiscalía estudiará -y deberá estudiar mucho- si el asunto es querellable.

¿Comprenden la diferencia Es el Gobierno, no los jueces, quienes representan a España en el exterior. Por otra parte, resulta algo cachondeable contemplar a un Obama acongojado por ante la posibilidad de ser citado por la Audiencia Nacional, calle Prim de Madrid. Una cosa es que estemos en el Estado de Derecho y otra es que los jueces sirvan para detener al hombre más poderoso del mundo. Las risas que el chuleta de Obama se puede estar echando a costa de los españolitos que echan encima a sus fiscales. ¡Tiembla, Barack!

Un pelín de dignidad, Mariano. Si quieres enfrentarte a la prepotencia norteamericana hazlo en nombre propio, como Merkel, no a través Torres-Dulce (en la imagen). Porque digo yo que los alemanes, tontos de baba no son. Bárbaros sí, pero eso es otra cosa.

Puede que todo lo anterior haya cambiado con la información que hoy miércoles publica el diario El Mundo -gran exclusiva, ciertamente- según la cual no habría sido un robo yanqui de información en España sino que son los propios servicios de inteligencia españoles, dependientes de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, quienes les han abierto la puerta a los yanquis e incluso han espiado a los españoles para ellos. Pero, en cualquier caso, sería bueno que la respuesta fuera más contundente. Al menos por aquello de que queremos saber...

A mí me preocupa mucho que el mundo -no El Mundo- esté regido por Estados Unidos, un pueblo con muchas virtudes pero que, como todas las civilizaciones: su horror a lo obvio. Obvio es, por ejemplo, que la amistad -entre personas y entre países- se basa en la confianza y que el respeto a la privacidad es básico para que esa confianza perdure.

Y también me preocupa, del otro lado, que España ceda su defensa a extraños, que incuso podrían atentar contra su integridad. Los romanos delegaron la defensa del Imperio en los bárbaros y todo se vino abajo. Los españoles, y los europeos, creadores de América, no pueden ceder su defensa a Washington.

Eulogio López

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