Sr. Director:
Una futura ley, la de economía sostenible, que pretende controlar la red, que pretende servir para todo, al final no sirve para nada.

 

Aunque el Gobierno se empeñe en acompañar esta ley de nombre efectista con una petición de principio para que la sociedad crea en sus bondades, la realidad de la economía española no le da la razón. Para cambiar el modelo productivo es necesaria, ahora más que nunca, una transformación de la cultura de la producción y del esfuerzo, y no se puede, como ha reconocido un destacado ministro, tener enfrente a los empresarios, máxime si ahora se reconoce la necesidad de una reforma laboral.

Esta Ley es un oportuno embellecedor de la ineficaz política del Gobierno. Como muy bien le ha dicho Rajoy a Zapatero en el Congreso, los responsables económicos del Ejecutivo deben abandonar, por el bien de todos, el reino de la fantasía. Lo peor es que en Europa se lo están diciendo también, y desgraciadamente para los españoles, lo que había de ser un golpe de efecto se ha convertido en un hazme reír en el que, además de ZP, todos quedamos mal.

Jesús Martínez Madrid