• El príncipe, el presidente del Gobierno, dos ministros y tres presidentes regionales han inaugurado el nuevo tramo del AVE que ha costado más de 1.920 millones de euros.
  • No han faltado las protestas: en Alicante han recibido a la comitiva con cuatro manifestaciones y han sonado petardos mientras hablaba el heredero de la Corona.
  • El AVE, la joya de la corona de Renfe, es el producto que mayor interés despierta entre los inversores privados con vistas a la liberalización.

Este lunes ha tenido lugar el viaje inaugural de la nueva conexión de alta velocidad entre Madrid y Alicante. Desde 19,45 euros por trayecto, los viajeros dispondrán de 9 trenes diarios por sentido entre Madrid y Alicante.

Cristina Cifuentes, delegada de la Comunidad de Madrid, despedía a pie de vía, como una disciplinada azafata, a la comitiva formada por Mariano Rajoy, el príncipe Felipe, la ministra de Fomento, Ana Pastor y el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo (los cuatro en la imagen). Han sido más de 100 los periodistas acreditados por Casa Real para cubrir la profusa inauguración, con diversas paradas en las que se han incorporado otras personalidades y presidentes regionales.

Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, también estaba en la estación de Atocha para decir adiós al presidente de Gobierno. Además viajaba con ellos Magdalena Álvarez, en calidad de miembro del Banco Europeo de Inversiones que ha participado en la financiación del trayecto.

El tramo ya estaba funcionando hasta Albacete, que es donde se ha subido al tren María Dolores de Cospedal, número 2 del Partido Popular y presidenta de la Comunidad de Castilla La Mancha. Lo ha hecho a las 11:25, una hora y veinte después de que el tren efectuara su salida desde Madrid. A las 12:10 se incorporaba Alberto Fabra, presidente de la Comunidad Autónoma Valenciana en la polémica estación de Villena, situada a más de seis kilómetros del pueblo, cuyos accesos aún están por terminar. Varias decenas de personas, perdidas en la sequedad del campo de Villena, intentaban sin éxito acercarse para ver de cerca al príncipe, que ha descubierto una placa conmemorativa.

El tramo inaugurado, que une Albacete con Villena y Alicante, y forma parte de la Línea de Alta Velocidad Madrid-Castilla-La Mancha-Comunidad Valenciana-Región de Murcia, tiene parada también en Cuenca, y supone en el eje central de las futuras conexiones de alta velocidad del centro con el sureste peninsular. La nueva infraestructura, con sus 165 kilómetros de recorrido, permite hacer el recorrido Madrid -Alicante en dos horas y veinte minutos, aunque se irá disminuyendo progresivamente este espacio de tiempo hasta alcanzar las dos horas y cinco minutos.

Ya en Alicante, tanto Mariano Rajoy como el príncipe Felipe y Fabra han pronunciado sendos discursos ante las autoridades allí presentes. Al menos tres manifestaciones de distinta índole, contra los desahucios, contra el no soterramiento de las vías, contra la corrupción, y por supuesto, contra los recortes, convocadas mediante las redes sociales, ensombrecieron el acto. Los gritos, y algunos petardos, fueron el ruido de fondo durante el discurso del príncipe, que recordó cómo hace 150 años su antepasada directa, Isabel II, inauguraba el primer tren Alicante-Madrid.

En su discurso, Mariano Rajoy ha hecho hincapié en la dimensión de esta obra que "ha supuesto una inversión superior a los 1.920 millones de euros", y es una muestra de la "alta capacidad técnica española". Ha añadido Rajoy que "somos un referente mundial en alta velocidad, nuestro conocimiento tecnológico  es reclamado en todos los países que quieren seguir nuestra estela y eso, ni que decir tiene, es un orgullo para todos los españoles".

Es precisamente el AVE, que con la inauguración de esta línea suma ya 3.100 kilómetros, el área de negocio por la que están más interesados los empresarios, y es lógico, porque también es la más rentable. La liberalización de RENFE, la palabra privatización es tabú de momento, seguiría, según fuentes del sector, un proceso que seguiría en un principio un modelo a la italiana, privatizando las líneas más comerciales, es decir, las que producen beneficios, para luego pasar al sistema de franquicias, el modelo británico en las líneas que han de ser subvencionadas para cubrir costes.

Sara Olivo

[email protected]