Permitió sustituir la asignatura por un trabajo, pero deja a los objetores madrileños sin protección frente a la represión del Gobierno Zapatero

 

Mientras, en algunos institutos madrileños se imparten temas como la diversidad de gustos o las fuentes de placer.

Como ustedes recordarán, la presidenta de la Comunidad de Madrid anunció, durante la campaña electoral de las Generales de 2008, que en sus dominios la clase de Educación para la Ciudadanía (EpC) podría ser sustituida por actividades de voluntariado. Fenomenal guiño a los objetores y, aparentemente, oposición a la implantación de la asignatura.

El PP no ganó las elecciones, pero EpC llegó a Madrid en septiembre de 2008. Entonces, Lucía Figar, Consejera de Educación, aseguró que se enviaría una carta (que ni siquiera tiene rango de circular) a los centros para que los niños objetores realizaran tareas de voluntariado en el centro escolar o trabajos relacionados con la Constitución Española, la democracia o los Derechos Humanos.

Luego llegaron las famosas sentencias del Tribunal Supremo sobre objeción a EpC y aquí Esperanza y compañía se arrugaron y cambiaron de careta. Por una parte, la famosa carta no ha sido formalmente derogada. Por otra,  la presión y las amenazas sobre los objetores madrileños aumentan y la Consejería mira para otro lado diciendo de palabra que es ilegal permanecer fuera de clase de EpC pero negándose a entregar un solo papel ni a padres ni a directores. Es decir, la objeción en Madrid se encuentra en un limbo legal que Aguirre no se atreve a resolver.

Los que sí han resuelto son algunos centros dependientes de la Comunidad, en los que se imparten talleres de afectividad y sexualidad, donde se enseñan preciosidades como la diversidad de gustos o las fuentes de placer. Es el caso del Instituto San Cristóbal de los Ángeles. Este es el problema: mientras Aguirre no se decide, quienes tienen la voluntad de adoctrinar lo hacen sin impedimentos; el Gobierno Zapatero está empeñado en pasar por encima de los objetores, pero la rebeldía inicial de la presidenta madrileña desaparece cuando cree que otros asuntos le darán más votos; y, finalmente, los parches contra EpC (tales como dar la asignatura con contenidos supuestamente menos nocivos) no impiden que el adoctrinamiento llegue a la mayoría de los ciudadanos. Por cierto, los adoctrinados de hoy serán votantes mañana.