Sr. Director:
La salud es lo primero. Es el dogma indiscutible de la sociedad actual. La pandemia de la gripe A, a nadie deja indiferente. Todos a una, por la vacuna.

La preocupación es grande en el Gobierno, instituciones, sociedad,  familia, individuos. No se repara en gastos,  actuaciones y medios, con tal de aislar el virus y evitar contagios. Para que no cunda la alarma, se dice que la pandemia de la gripe A,  no es más peligrosa que la gripe común y las cifras de muertos no rebasan la normalidad.  Esta es la realidad vivida. Nadie cuestiona la paz, la salud y el bienestar total de la gente.

Pero ¿Ha oído alguien hablar de otra pandemia mucho más peligrosa y letal, que la que ataca el cuerpo de las personas? Me refiero a la pandemia invisible pero real, del pecado mortal, del escándalo, del aborto, del materialismo, de la falta de fe, del ateísmo, del relativismo, etc. que mata el alma de los contagiados, mucho más numerosos y desgraciados que los contagiados por el otro virus?

Claro, esto no se ve, pero  millones y millones de personas, malviven con la muerte espiritual dentro de sí, sin paz, sin alegría, sin gracia de Dios

Podrían, si quisieran, curar e inmunizarse de esta letal enfermedad. La vacuna la tienen a su alcance: oración y sacramentos ¿Por qué no intentarlo?

Miguel Rivilla San Martin

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