Emiratos Arabes Unidos (EAU) sale de la OPEP. Sobre el origen histórico y las implicaciones políticas de esta decisión no voy a extenderme porque lo explica mejor que yo, de forma magistral, la pieza redactada por Víctor Ventura en El Economista, en su edición de hoy, miércoles 29.

Yo sólo voy a recordar dos cosas. La primera, que los emires de EAU deben decidir aún si optan por la sharia radical o por aplicar un islam moderado en su despliegue por el mundo. Recuerden que Abu Dabi es la capital política de Emiratos y Dubai la capital económica. Tan sólo un dato: los occidentales pueden vivir en la segunda con cierta tranquilidad, mientras que en la primera... bueno digamos, finamente, que la libertad religiosa, clave en todo el Pérsico y en todo el mundo musulmán, no es la especialidad de la capital política de Emiratos.

En resumen, Emiratos Árabes Unidos se marcha de la OPEP: ¿evolucionará hacia Dubai o hacia Abu Dabi?... porque no es lo mismo. 

Por otro lado, enfrentarse a su antiguo aliado, Arabia Saudí, en plena guerra con Irán, resulta tan inoportuno como significativo. Recuerden que Irán ha bombardeado Emiratos y que emiratos tiene bases militares estadounidenses en su territorio.

La libertad religiosa, sobre todo para los occidentales, cristianos, aún cuando no sean practicantes, es la clave de todo el mundo musulmán. El resto de divisiones internas, unas mil, resultarían más llevaderas con un adarme de libertad religiosa... lo que conlleva, les guste o no, una pequeña occidentalización, ergo, una, a veces imperceptible, cristianización.

Por otra parte, hay algo de celotipia en el enfrentamiento entre el actual presidente de EAU, Mohamed Bin Zayed Al Nahayan y el peligroso saudí Bin Salman. Desde luego, entre Bin Zayed y Bin Salman me quedo con el primero, pero un duelo directo entre ambos bajo los drones chiítas, caramba, parece poco oportuno.

Por cierto, Emiratos no es una nota de color en España. ¿O es que olvidamos que es le dueño de la MOEVE, la antigua Cepsa, segunda petrolera española? 

En todo caso, la salida de EAU de la OPEP no es una cuestión solamente política o exclusivamente económica. Es, ante todo un capítulo más por la lucha del mundo musulmán, desde la esclavitud de un islam que sólo contempla la fe a la libertad de los hijos de Dios, propia del cristianismo. Lo del petróleo, créanme, es secundario.