En Irán, desde el pasado 28 de diciembre se desencadenaron una serie de movilizaciones ciudadanas en protesta por el deterioro de su economía, ante el elevado aumento de los precios de los bienes de consumo -la inflación había aumentado a 48,6% en octubre de 2025 y 42,2% en diciembre y la de los alimentos supera el 70%-, es decir, ante su empobrecimiento económico.
Pero de esas primeras protestas se ha pasado al descontento con el actual régimen islamista del que incluso exigían su final.
Ayer lunes, el presidente de EEUU Donald Trump anunció que impondrá aranceles del 25% a cualquier país que mantenga relaciones comerciales con Irán: "Con efecto inmediato, cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán pagará aranceles del 25% por cualquier negocio que realice con Estados Unidos. Esta orden es definitiva y concluyente".
Esta orden podría afectar, principalmente, a países como China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos e Irak.
Pero es que, durante el fin de semana, el inquilino de la Casa Blanca advirtió de una posible intervención militar en el país de los Ayatolás debido a la represión en las protestas que habría causado, según algunas informaciones, más de 600 muertos.
Pero esta misma mañana ha sido noticia que Washington ha advertido a sus compatriotas residentes en aquel país: "Salga de Irán ahora. Tenga un plan para salir de Irán que no dependa de la ayuda del Gobierno de Estados Unidos. Si no puede salir, busque un lugar seguro dentro de su residencia u otro edificio seguro. Lleve provisiones de alimentos, agua, medicamentos y otros artículos esenciales".
Mientras, los iraníes han realizado unas maniobras militares conjuntas junto a países amigos como chinos y rusos y barcos de Emiratos Árabes Unidos frente a las costas de Sudáfrica.












