Un ególatra no es capaz de criticarse a sí mismo ni de admitir la discrepancia ajena sobre su persona y su quehacer. Toda crítica no es más que la prueba de la traición alevosa contra el líder. Si estás contra Sánchez es que algo ocultas, quizás algún proyecto siniestro y, desde luego, ultra-fascista.
Pedro Sánchez ha vuelto de vacaciones en Lanzarote, pero no para dimitir, sino para derrocar a Felipe VI. Por supuesto, dentro del ambiente guerracivilista que inició en España el retorcido ZP, que no supo parar -probablemente ni se enteró de su vigencia- el estafermo de Mariano Rajoy y que Pedro Sánchez ha convertido en la vida política ordinaria de España: media España a garrotazos con la otra media.
Si lo piensan bien, la opción republicano-sanchista es venenosa pero es la única que le queda. Con las encuestas ya en tendencia, a la baja, se entiende, con una legislatura castrada, que terminará en menos de un año, a don Pedro ya no le quedan muchas salidas.
Estamos en puertas de un golpe de Estado encubierto de Sánchez y/o de un enfrentamiento civil. Queda un año de legislatura: Ceuta puede ser la espoleta y el escenario la crisis que viene... porque esta economía ficticia no aguantará sin un reducción dura del gasto público
Alternativa: o ganar las elecciones gracias a las nacionalizaciones de la 'ley de nietos'... o un referéndum entre monarquía y república. Ni con una ni con otra tiene la victoria asegurada pero ambas le mantienen en Moncloa una semana más... y eso es lo único que importa.
La ley de Nietos es un pucherazo electoral de primer orden, la nacionalidad española se está regalando a personas que no saben lo que fue la II República. Es cierto, pero también lo es que regalar la nacionalidad española no asegura, per sí mismo, que te vayan a votar. El Ejecutivo PSOE-Sumar ha supuesto tal desastre de gestión que ni José Pablo López, el chico de RTVE, consigue maquillarlo.
Además, Moncloa asegura que hay 2,5 millones de peticiones... y sorprende que, por el momento, sólo hayan conseguido 600.000.
La segunda opción es pasar de monarquía a república. Eso supone derrocar a Felipe VI e instaurar la III República, como fiel seguidora de la II.
Y es verdad que SM Felipe VI no ha podido hacerlo peor -esto, a su padre, no le habría ocurrido, le habría parado los pies a Sánchez hace mucho tiempo-, ahora bien, en un referéndum pro-República no se juzga a Felipe VI, sino a una monarquía milenaria.
Hasta el español más ignorante puede recordar que la marcha de Alfonso XIII al exilio llevó al estallido de la Guerra Civil.
No olviden que la vileza de Sánchez no sería posible sin el envilecimiento del pueblo español, un pueblo aturdido y adormecido, en el que impera el 'Sálvese quien pueda' y 'el último que apague la luz', que no le pide a la clase política realidades, sino promesas
En definitiva, estamos en puertas de un golpe de Estado encubierto de Sánchez y/o de un enfrentamiento civil. Queda un año de legislatura: Ceuta puede ser la espoleta y el escenario la crisis que viene: esta economía ficticia no va aguantar sin reducir el gasto público.
Pero en Moncloa, donde todos saben que su sueldo depende de Sánchez, aseguran que el regreso de La Mareta va a sorprender. Yo diría que más bien va a asombrar, En Hispanidad hemos repetido, una y otra vez, que lo que mejor define a Sánchez es aquello de dime de qué presumes -o de que acusas a los demás- y te diré de qué adoleces.
En todo caso, ese es el 'espíritu' con que el que Pedro Sánchez ha vuelto de Lanzarote, y mañana martes ya preside su primer consejo de ministros del curso, en el que ya dará muestras de su nueva estrategia, que podría definirse con otro dicharacho español: Después de mí, el diluvio.
Eso sí, y mira que siento decirlo, a fuer de sinceridad, no deben olvidar que la vileza de Sánchez no sería posible sin el envilecimiento del pueblo español. Un pueblo aturdido y adormecido, en el que impera el 'Sálvese quien pueda' y 'el último que apague la luz', que no le pide a la clase política realidades, sino promesas. Y en ese de ofrecer promesas y de mentir sobre las realidades, no hay mejor académico que Pedro Sánchez Pérez-Castejón.
Sánchez ha vuelto de vacaciones, pero no para dimitir, sino para derrocar a Felipe VI. La cosa tiene su enjundia.










