El delincuente --porque fue condenado por el Tribunal Supremo por delinquir--  Oriol Junqueras (también jefe de ERC) ha sido entrevistado este miércoles en Cataluña Radio, donde ha repetido que la condición sine qua non para negociar los presupuestos generales del Estado con el Gobierno es aprobar la financiación singular para Cataluña: "Debemos señalar lo que está en el buen camino y debemos señalar también lo que ni tan solo está encaminado. El modelo de financiación está muy lejos".

Junqueras también ha descartado que la quita de la deuda para Cataluña facilite la negociación de los presupuestos. 

Y es que ayer se supo que el Ejecutivo quiere aprobar "en breve" en el Consejo de Ministros el anteproyecto de ley que regulará la condonación del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), que pactó en febrero con los republicanos catalanes, y que a Cataluña le supondrá "un ahorro de 17.104,95 millones de euros, que representa un 19,9% de la deuda total de la Generalitat". ERC quiere que esto se apruebe "antes de finales de este año para que así el Govern catalán pueda incorporar en sus cuentas un ahorro en intereses de unos 1.000 millones de euros anuales, lo que supone aproximadamente un ahorro del 20% en este concepto", dijo ayer Junqueras. 

La condonación del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) "supondrá una notable reducción del pasivo de las comunidades autónomas, mejorará su posición financiera, facilitará su acceso a los mercados y les permitirá destinar más recursos para reforzar el estado de bienestar", explicaron ayer a Europa Press desde el Gobierno. 

Cabe recordar que ayer, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, prometió "rotundamente" presentar presupuestos para el año 2026: "Por supuesto que presentaremos proyecto de Presupuestos". Lo dijo con gran solemnidad pese a que sólo supone cumplir con la legalidad, cuando todo el mundo sabe que Pedro Sánchez lleva gobernando este país con los presupuestos prorrogados que se aprobaron en el año 2023, sin presentar unos nuevos ni en 2024 ni en 2025, pese a que la Constitución obliga a ello. 

Y a todo esto, ayer reapareció el prófugo de la justicia española, Carlos Puigdemont, para dar otra especie de aviso o advertencia a Pedro Sánchez, la enésima advertencia, en esa especie de teatrillo que viene representando queriendo hacer creer que puede dejarle caer, cuando todo el mundo sabe que se necesitan mutuamente. Estas fueron sus palabras: «Nosotros decidimos que no haríamos un acuerdo para dar estabilidad a la legislatura, que la estabilidad se tiene que ganar periódicamente. Por esto digo que en otoño pasarán cosas que no han pasado hasta ahora, porque hemos dado suficiente tiempo, hay cosas que se tienen que producir». 

No se preocupen. Puigdemont no dejará caer a Pedro Sánchez. Todavía le tiene que sacar la oficialidad del catalán en la UE o la amnistía, haciendo que el presidente del Gobierno presione al TC --que preside su marioneta Cándido Conde Pumpido-- para que acepte el recurso de amparo por la negativa del Tribunal Supremo a amnistiarle la malversación del 'procés' y que, de paso, el TC suspenda la orden de detención nacional que pesa en su contra.