Durante el debate que se celebró en el Congreso sobre el llamado "bibliocausto", la quema de libros durante el franquismo, el presidente del Congreso de los Diputados, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, expulsó al diputado de Vox, José María Sánchez García, quien subió al estrado para protestar ante Gómez de Celis, al haber sido insultado, tal como explicó el propio Sánchez García,  por un diputado de ERC, Jordi Salvador Duch, quien le habría llamado "asesino", "ignorante" y "criminal". Duch protagonizó una polémica en 2017, cuando se refierió a los agentes de la Policía Nacional como los amigos piolines, que nos visitan por la Diada del 11 de septiembre. Pedro Sánchez, los pueblos no se retienen a porrazos, podréis vencer -y ya lo veremos- pero no convencer".

 

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Volviendo a la expulsión del Congreso del diputado de Vox, desde Hispanidad planteamos una vez más el hecho de si el presidente de la Cámara, -en un caso similar al de la petición de prohibir a periodistas, como Vito Quiles, ejercer su trabajo-, tiene la potestad de expulsar durante un periodo, que puede ser de meses, y de privarle de ejercer su labor en el 'templo de la palabra', competencia que le han otorgado los ciudadanos con su voto.

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Y es que, de hecho según La Razón, ahora el Congreso estudiará si tiene cabida algún tipo de sanción mayor que la expulsión del diputado, únicamente, de la sesión en la que ocurrió todo. Hay sanciones que incluso pueden acabar provocando que sea expulsado durante más tiempo, meses, pero tendrán que ser estudiadas. Las fuentes reconocen que los letrados tienen poca experiencia en este tipo de casos porque nunca había sucedido antes. Nunca... pero nos vienen a la memoria episodios como aquel en el que la diputada, también de ERC, María Carvalho (ERC) gritó "fascista" a Macarena Olona... ante la pasividad de Batet.

Pero claro, entonces era Batet la presidenta y no debió de experimentar el mismo pavor que Gómez de Celis, quien: "Solo pensaba en por dónde me iba a terminar agrediendo". ¡Qué horror!

No obstante, el partido de Abascal, tras lo sucedido ha reconocido que las formas de su diputado en el Congreso fueron "cuestionables", pero le respalda.