Orange ha protagonizado dos operaciones importantes en las últimas horas. Por un lado, la firma definitiva de la compra de Masorange, en España y, por otro, la compra, junto a Free y Bouygues, de la segunda teleco francesa, SFR, actualmente en manos de Altice France.

La culminación de la compra del 50% de Masorange que estaba en manos de los fondos Providence, KKR y Cinven, estaba prevista y convierte a Orange en la primera teleco en España por número de clientes, por delante incluso de Telefónica. Sí, Orange va a más mientras Telefónica va a menos.

En la compra de SFR por parte de Orange, Free y Bouygues, Orange se llevará la menor parte, esto es, unos 4,9 millones de clientes, frente a los más de 6 millones que se llevará Free y los casi 6 millones que captará Bouygues. Aun así, supondrá un salto cuantitativo y cualitativo importante para la teleco controlada por el Estado francés con una participación del 23%.

En otras palabras, mientras Orange crece en España, su segundo mercado, y en su país, Francia, y se posiciona de cara a la consolidación europea del sector -todavía presunta- Telefónica hace todo lo contrario. Ha vendido lo que le hacía diferente, Hispanoamérica, y busca cómo ganar posiciones en Europa frente a sus rivales: la alemana Deutsche Telekom, la italiana Telecom Italia, la británica Vodafone y la francesa Orange.

Mientras, el ya ex ceo de Masorange, Meinrad Spenger, ha pasado de ser el hombre de confianza de los fondos Providence, KKR y Cinven a hombre de confianza del Elíseo en España. Spenger se incorporará, además, al Comité Ejecutivo del grupo galo.