El presidente del PNV Aitor Esteban realizó ayer unas declaraciones a El Correo en las que se pronuncio sobre la crisis de Ceuta que, en su opinión, "ha sorprendido al Gobierno". "No midió bien y, viendo los documentos que se han desclasificado, avisos había". "No entendieron que la crisis tenía una profundidad que otros agentes políticos sí vimos".

El peneuvista ha criticado al Gobierno porque "no se asumieron desde un principio las tareas con la coordinación y la atención necesaria".

Es "evidente que algo se había detectado, que no se le dio importancia y que no se transmitió de manera suficiente". Por ello, opina que "un poco de autocrítica y humildad" por parte de Moncloa "ayudarían".

Y añade: "Geoestratégicamente, Marruecos se ha ido reforzando con la alianza con Trump, ha invertido mucho dinero en política exterior, en espionaje e influencias, e Israel también se aproxima porque conviene a sus intereses en la frontera del Sahel". "Ha habido que reabrir las conversaciones sobre el gas con Argelia". "No es nada fácil para nadie gestionar todo eso".

Además, Esteban no descarta que Marruecos "pueda tener algo que no conocemos que hace que la presión sobre el Gobierno español sea todavía mayor". "El Gobierno podría explicarse con más detalle pero nunca se explaya mucho al hablar de Marruecos. ¿Puede haber algo más? No lo descarto ¿Tengo un dato que lo confirme? No".

Acerca de si el País Vasco acogería a menas procedentes de Ceuta, señaló que la región está saturada en estos momentos" y afirma "España tiene que agotar todas las posibilidades de devolver a los marroquíes". Es más cree que, para los menas, "lo primero es la reagrupación familiar en sus casas" (¿se nos ha hecho de Vox Aitor Esteban?).

"Marruecos, que en comparación con otros países de África es fuerte económicamente, debe hacerse cargo y empezar a repartir mejor la riqueza. Son ellos los que tienen que hacer algo para que su población no salte la valla", afirma.

"Si no hay presupuestos eso implica convocar elecciones a finales de diciembre o principios de enero y en febrero o marzo, urnas".

"No nos hemos sentido nunca condicionados por nada. Intentamos, sin gritos ni estridencias, ser fieles a nuestro electorado y a nuestro país. No somos muleta de nadie, ni del PP ni del PSOE". Y, "hasta que no se pita el final del partido nuestra obligación es seguir trabajando".