El documento no debe ser muy relevante, de serlo no hubiera sido uno de los desclasificados por el Gobierno este miércoles, pero sí es esclarecedor con las intenciones de Pedro Sánchez y cómo está preparando el terreno para materializar sus planes.

A finales de julio la unidad de la Guardia Civil encargada de coordinar la lucha contra la inmigración irregular en el Estrecho, el mar de Alborán y las aguas colindantes emitió una nota interna en la que analizaba la situación migratoria relativa a Marruecos.

Una de las cuestiones era una formación política constituida un mes antes en el registro de partidos con nombre Nueva Melilla. Entre sus 'promesas electorales' se encuentra solicitar que se retire la valla de Melilla "en aras de una mayor cooperación" entre España y Marruecos.

¿Adivinan? El informe habla de Nueva Melilla como partido de la "comunidad musulmana", es decir, no lo piden los vecinos de Melilla. Y como era de esperar, y para sorpresa de nadie, este partido está encabezado por Mohamed Bussian, un antiguo miembro de Coalición por Melilla (CpM).

En palabras del portavoz, Isaac Fernández, nacen porque consideran a Coalición por Melilla "una marca muerta". Y tiene cierto cachondeo, no es que CpM sea una marca muerta, es que hace dos años se les pilló robando votos, es más, su líder y socio de los socialistas, Mustafá Aberchán, fue detenido por ello.

Pero dejando a un lado quién está detrás de este nuevo partido, que ya dice mucho, volvemos a la petición: quitar la valla. Primero, lo comparan con Gibraltar, donde Sánchez también hizo el ridículo, pero claro, con una diferencia, en Gibraltar no se usaban las personas como balas de presión política.

Más, no hay una valla, hay dos. Remontémonos a 2022, la cabeza de los españoles parece lobotomizada, lo de Ceuta actual es grave, pero hace cuatro años lo vimos en Melilla. Miles de personas cruzaron, muchos murieron y encima tuvimos que contemplar, perplejos, que se culpara a España de las muertes. En aquel momento, la valla del lado marroquí quedó abierta y la avalancha se produjo en el lado de la valla española, pero es que entre medias está la 'tierra de nadie', esa zona fronteriza de 500 metros que separa las vallas de Melilla y Marruecos y que debería ser respetada como su nombre indica porque no es de nadie, pero en la cual Rabat se encuentra "ejerciendo la plena soberanía y jurisdicción" desde hace años, construyendo rotondas e incluso un colegio. Los 'amables' chicos de la "comunidad musulmana" exigen a España que quite su vaya, entendemos que la de Marruecos seguiría en su sitio, todo para mejor convivencia... ¿de quién? Y lo más importante, ¿qué hacemos con la zona de nadie? ¿Pasa a manos de Marruecos? Todo con el fin último de que Melilla pase tambien a manos del reino de Mohamed.

Sánchez ya piensa en la soberanía compartida de Ceuta y Melilla con Marruecos... como hizo con Gibraltar. Al final, eso es regalar Ceuta y Melilla, las ciudades más españolas de España, al sátrapa marroquí. Lo de la valla lo pide el nuevo partido, pero demuestra las intenciones de Pedro.