Ceuta arde. Los inmigrantes han descubierto que si incendian la ciudad, desde coches a contenedores, ganarán la batalla. Ahora mismo, sólo Marlaska puede decir que la inseguridad es algo subjetivo en la ciudad, una mera sensación personal.

En 40 días de invasión, los inmigrantes ilegales han tomado la ciudad. La quema de automóviles se convierte en su nueva arma de terror... mientras Sánchez bosteza

Los inmigrantes, más de 10.000, según Juan Vivas, el alcalde-presidente de la ciudad autónoma, campan a sus anchas, saquean, violan -sí, violan-, provocan incendios y se vuelven cada vez más agresivos.

Dimite Gonzalo Sanz, el jefe de Gabinete del delgado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez, porque no soporta tantas mentiras ni que la invasión de Ceuta se transforme en crisis migratoria.

Lo cierto es que, en 40 días de invasión, los inmigrantes ilegales han tomado la ciudad. La quema de automóviles se convierte en su nueva arma de terror... mientras Sánchez bosteza.

Encima, Rabat se atreve a protestar. 40 días después, con un rostro pétreo inconmensurable, el Gobierno de Marruecos asegura que no tiene nada que ver con la invasión y que si no se devuelve a todos los ilegales a Marruecos es porque España está perdida en enfrentamientos populistas entre los distintos partidos.

Encima, Mohamed VI está ganando el apoyo de Washington y Jerusalén para la entrega de las dos plazas africanas de España

Vivas da en el clavo: si Marruecos puede organizar un Mundial, ¿por qué no puede alimentar a su gente? Todos los ilegales tienen móvil pero se quejan de que la calidad de la comida que les regala España no es suficiente.

Encima, el rey Mohamed VI está ganando el apoyo de Washington y Jerusalén para la entrega de las dos plazas africanas de España. Porque esa es otra, Sánchez ni interviene en Ceuta ni cambia de actitud radical hacia Occidente.

Ceuta está colapsada y temiendo una nueva invasión, pero España no piensa ayudarla. Este Gobierno es hasta difícil de entender.