
Un miserable marroquí -sí, porque es un malnacido y porque es marroquí y porque sus 17 años no justifican lo que ha hecho- acogido y subvencionado en el centro de menores de Hortaleza, un barrio madrileño, viola a una adolescente de 14 años en plena calle, entre "gritos desgarradores" de la víctima.
Pero ahora vamos a centrarnos en las reacción del delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, una vida llena de actuaciones brillantes: asegura que a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, no le importa nada la violación, lo que quiere es sembrar odio hacia los migrantes.
Al que parece importarle un bledo es a usted, señor martín, que aprovecha lo que haya para acusar a una convencina suya, Isabel Díaz Ayuso, de utilizar una violación para sembrar odio, insisto, con lo aburrido que es eso de sembrar odio-. ¿No será que la señora Ayuso está tan harta de violaciones de mujeres españolas por parte de marroquíes ilegales, menores de 18 años o mayores, da lo mismo, a los que ustedes, los sanchistas, llamana 'niños'... niños a los que en modo alguno aceptarían tener en su casa?
La política se hace navajera cuando no se concibe una mínima rectitud de intención en el adversario. Es lo que les ocurre a ese pandemonio llamado Sanchismo, que califica a los violadores marroquíes como 'niños'
Con todo esto, señor delegado del Gobierno: ¿Cómo sabe usted que a la señora Ayuso no le importa que violen a una adolescente? ¿Y cómo sabe usted que sólo pretende propalar el odio, con lo aburrido que es eso?
La política se hace navajera cuando no se concibe una mínima rectitud de intención en el adversario. Es lo que les ocurre a ese pandemonio llamado Sanchismo, que califica a los violadores marroquíes como 'niños'.
A lo mejor un poquito de odio, un pelín de santa ira, contra el morito de turno, no nos vendría mal. Porque odio de verdad, lo percibo, no en la Señora Ayuso sino en el señor Martín.









