Detención y un millón de euros de fianza para Jonathan Andic, hijo de Isak Andic.

No sé si Jonathan Andic mató a su padre Isak Andic pero el mero hecho de escribir estas palabras provoca un cierto temblor. La policía está convencida de que así fue, hasta plantea abiertamente la cuestión, tras muchos meses de tira y afloja, quizás porque el mero planteamiento de la hipótesis resultaba demasiado fuerte para muchos, por ejemplo para mí.

Sobre la muerte sólo Dios puede decidir y juzgar pero sobre la vida algo podemos decir los hombres. La familia Andic, todo un éxito profesional corresponde a ese grupo de familias derruidas por el exceso de dinero, donde más que al amor posible y la libertad plena de cada miembro -la familia es una célula de resistencia a la opresión- reina una exquisita distribución de funciones. Es la familia-empresa, que puede ser muy legal y muy útil, en aras de la eficacia empresarial, como lo ha sido Mango, pero... una familia debe ser mucho más que un instrumento para salvaguardar el patrimonio.

En todo caso, ya se sabe que cuando un hombre sonríe a solas, una de dos: o está hablando con Dios o está hablando con el diablo. 

No me gusta las familias burguesas: sonríen demasiado, a solas. 

Dicho esto, ojalá que que la policía se equivoque y Jonathan Andic sea liberado de la acusación de parricidio.