Sólo unos pocos obispos se mantienen fieles a Roma, El reto ha decidido no ser fiel a toma pero asegurar que sí lo son; así no pierden sus estipendios, que en el caso alemán constituyen verdaderas regalías: se trata de la iglesia más rica de Europa. ¿Comprenden?
El Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha respondido por segunda vez a los obispos de la conferencia episcopal alemana que los laicos no pueden ni deben predicar durante la celebración de la Santa Misa (Ver carta de respuesta fechada el 17 de junio de 2026 y hecha pública el 23 de junio)
Durante una asamblea plenaria de los obispos alemanes celebrada en febrero de 2026, la conferencia episcopal alemana aprobó un reglamento para el ministerio de la predicación "que habilitaría a laicos espiritualmente cualificados y formalmente comisionados por el obispo diocesano a predicar en las celebraciones eucarísticas"
Pues bien, el cardenal prefecto del Dicasterio para el Culto Divino ha respondido a los obispos alemanes que, según el derecho de la Iglesia, "la homilía, por ser parte integral de la liturgia, está reservada al sacerdote o al diácono" (Ver CIC, 767 y R.S., núms. 64-66)
Ya en 1997 la Santa Sede se pronunció acerca de la misma cuestión: "la homilía no es una función delegable por razones de mejor capacidad oratoria o formación teológica, sino un acto estructuralmente unido a la acción sacramental que compete al ministro ordenado en virtud del sacramento del Orden"
No se trata de un asunto meramente disciplinar, sino que la norma refleja una realidad estrechamente vinculada a la naturaleza teológica y litúrgica de la homilía. Como acto propio de la liturgia de la Palabra, es inseparable de la proclamación del Evangelio y de la presidencia de la celebración, y constituye un ejercicio específico del munus docendi confiado al ministro ordenado"
Además, "Palabra y Sacramento son realidades inseparables que no pueden ser disociadas ni delegadas, puesto que su ejercicio es expresión de la sacra potestas conferida por el Orden. La exclusividad de la homilía debe entenderse en un nivel sacramental y no meramente funcional"
Los fieles laicos sí pueden proclamar la Palabra de Dios fuera de la homilía y de la celebración de la Misa, por ejemplo: en la catequesis, la enseñanza religiosa, conferencias espirituales o teológicas, jornadas de retiro y ejercicios espirituales, testimonios y diversas reuniones pastorales, pero no en las celebraciones litúrgicas presididas por un ministro ordenado.
A esto añadimos que el llamado Camino Sinodal Alemán redactó unos Estatutos para la proyectada Conferencia Sinodal Alemana que integraría a obispos, miembros de la vida consagrada, sacerdotes, diáconos y fieles laicos (varones y mujeres) con voz y voto en las deliberaciones.
Los Estatutos fueron llevados a Roma para su posible recognitio, pero a día de hoy no ha habido respuesta (ni positiva ni negativa) a dicha demanda.
En el año 2019, el Papa Francisco envió una carta a los obispos alemanes sobre la orientación del camino sinodal alemán, en la que advertía:
"La Iglesia Universal vive en y de las Iglesias particulares, así como las Iglesias particulares viven y florecen en y de la Iglesia Universal; si estuvieran separadas de la Iglesia Universal se debilitarían, decaerían y morirían"
Una conferencia episcopal es una institución permanente integrada por los obispos de un determinado territorio, siempre en comunión con el Santo Padre y bajo su autoridad, para el ejercicio conjunto de algunas funciones pastorales respecto de los fieles de dicho territorio.
Los Estatutos de cada conferencia episcopal existente en un determinado lugar deben contar con el reconocimiento formal de la Santa Sede.
Las conferencias episcopales tienen, entre sus fines, estudiar y potenciar la acción pastoral en asuntos de interés común, coordinar actividades eclesiales conjuntas, tomar decisiones vinculantes en las materias confiadas por el derecho y fomentar las relaciones con otras conferencias episcopales.
La base eclesiológica y normativa de las conferencias episcopales se encuentra, entre otros textos, en Lumen Gentium del Concilio Vaticano II, en el decreto conciliar Christus Dominus y en el motu proprio Apostolos Suos, así como en los cánones 447-459 del CIC.
En la celebración de la Santa Misa y de los demás Sacramentos, la homilía corre a cargo del presidente de la celebración, sea obispo, presbítero o diácono










