La Razón informa hoy de que Estado Islámico (EI) ha publicado un vídeo en el que un misil yihadista destruye la Cruz que representa la religión cristiana.

Así las cosas, el vídeo confirma la noticia facilitada por expertos antiterroristas y que ya se ha puesto de manifiesto en los atentados cometidos en los últimos tiempos en iglesias y contra fieles en diversas partes del mundo: el objetivo de los yihadistas es atentar contra los cristianos y contra todo lo cristiano.

Cabe recordar que el mismo medio adelantó recientemente que los templos cristianos (y las Fuerzas de Seguridad) figuran entre los objetivos que los yihadistas se han marcado para sus atentados en Occidente y también en España.

Además, la noticia tiene su relevancia teniendo en cuenta que el Papa Francisco viaja a Irak -país castigado por el terrorismo yihadista y donde los cristianos han sufrido especial persecución-  el próximo mes de marzo. En ese viaje, su prioridad serán los cristianos perseguidos y los desplazados por el terrorismo yihadista así como el diálogo interreligioso.

De hecho, ayer mismo, en la audiencia con el Cuerpo Diplomático ante la Santa Sede, el Santo Padre lamentó el terrorismo que “cada año cobra numerosas víctimas en todo el mundo entre la población civil indefensa” y destacó la importancia de la “libertad de culto” que deriva de la libertad religiosa, recoge Aciprensa.

Además, el Papa señaló que “lamentablemente, el número de los atentados se ha ido intensificando en los últimos veinte años, golpeando diversos países en todos los continentes” y subrayó en particular el “terrorismo que afecta sobre todo al África subsahariana, pero también en Asia y en Europa”.

“Mi pensamiento se dirige a todas las víctimas y a sus familias, a quienes les fueron arrancadas personas queridas por una violencia ciega, motivada por distorsiones ideológicas de la religión”, advirtió

Asimismo, el Santo Padre subrayó que “los objetivos de tales ataques son con frecuencia los lugares de culto, donde se reúnen los fieles en oración” por lo que destacó que “la protección de los lugares de culto es una consecuencia directa de la defensa de la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, y es un deber para las autoridades civiles, independientemente del color político o de la pertenencia religiosa”.

Por último, el Papa se refirió a la libertad de culto que “no constituye un corolario de la libertad de reunión, sino que deriva esencialmente del derecho a la libertad religiosa, que es el primer y fundamental derecho humano, primer y fundamental derecho humano”.

En esta línea, el Santo Padre indicó que es necesario que la libertad de culto “sea respetada, protegida y defendida por las autoridades civiles, como la salud y la integridad física” ya que “un buen cuidado del cuerpo nunca puede prescindir del cuidado del alma”.

“No debemos pasar por alto que la dimensión religiosa constituye un aspecto fundamental de la personalidad humana y de la sociedad, que no puede ser cancelado; y que, aun cuando se está buscando proteger vidas humanas de la difusión del virus, la dimensión espiritual y moral de la persona no se puede considerar como secundaria respecto a la salud física”, afirmó el Papa.